martes, 29 de julio de 2008

CAÑAMAQUE ENTRE LOS "RAROS" COMPORTAMIENTOS ECLESIALES

12 de agosto de 1986

De los problemas sociales, municipales y asombrosos del pueblo ya he escrito anteriormente, ahora voy a seguir sobre el pueblo, las condiciones en que se encuentra lo malo y lo bueno (siempre en mi pobre criterio, es posible que si fueses rico no me molestaría en ellos) que tiene el pueblo.
Una vez recorrido con cierto detenimiento el pueblo, pregunté por el alcalde para intentar saber los proyectos que tenías sobre obras y mejoras (me encontré con un tema algo complicado del que ya habrán podido leer mi opinión, que será igual a la de muchos), que se pensasen realizar en el pueblo.
Mi asombro fue enorme cuando una vez en casa del mismo, e invitado a sentarme, una vez que me presenté, me dijo: “¿Viene también a escribir sobre nuestro pueblo? Pues muy bien, ya puede empezar a levantar el acta de defunción de Cañamaque”. Hombre, contesté, no creo que sea tan grave la situación del pueblo ni existan tan pocas esperanzas que pueda levantarse y resurgir. Pero ¿no ha recorrido el pueblo, no ha visto en que condiciones se encuentra, ha visto usted la juventud que hay?, ¿cuánto tiempo cree que puede tener de vida un pueblo así?
Seguimos hablando, tengo ante mí a un hombre al que he calculado unos 68 ó 70 años de edad. (¿Es posible que sea tan mal fisonomista?). Se llama Emilio Yubero Sánchez, y como he dicho es el alcalde del pueblo, le encuentro lleno de vitalidad, energía, fuerza y poseedor de una memoria en donde hay datos y fechas grabadas de tal forma que parece tener en el cerebro una computadora eficaz en sobremanera. Llega un momento en que quedo admirado, hablamos de años y me afirma haber cumplido los 80 en el mes de abril. Me resulta increíble. Ha estado anteriormente siete años como concejal y desde las últimas elecciones es el alcalde. Qué admirable me resulta encontrar a un hombre que con esa edad, aún tiene entusiasmo e ilusiones de ser alcalde y de hacer cosas por su pueblo. ¡Cómo es posible levantar acta de defunción de un pueblo con personas asi!
Y sin embargo, la realidad demuestra que no está muy descaminado en la sugerencia de defenestración de un pueblo, es posible que en realidad todo se tire por la gran ventana que se abre ante él.
En el año 1866, la población era de 405 habitantes, existían 60 edificios de una sola planta y 106 de dos. Como industria tenía una tejera y una fábrica de velas, esta última ha subsistido hasta hace pocos años. Dos ermitas, una dedicada a Santa Bárbara, situada a 1.5 kilómetros del pueblo en lo alto de un pequeño otero y otra a San Antón, que posteriormente al ser reformada y arreglada en el año 1886, se cambió a la advocación de Santa Ana.
A excepción de la iglesia y de las ermitas, todos los edificios fueron construidos a base de adobes ya algunos, los menos, a base de mortero. Al no ser recubiertas sus fachadas y al encontrarse deshabitadas las viviendas, poco a poco, el paso del tiempo ha ido cumpliendo su misión de ir derruyéndolos, llegando en los momentos actuales a encontrase más de un 40 por 100 en eminente ruina, y otros en total destrucción, afeando el pueblo a extremos inauditos al no ser retirados los montones de vigas y escombros, que al ser adobes, han terminado formando un amasijo de vigas y barro.
El opinar que es posible que el alcalde tenga algo de razón al decir que se puede ir haciendo el acta de defunción, puede que no lo dé las estadísticas con sus fríos e impersonales números, teniendo en cuenta que el hombre que así hablaba cuenta con 80 años cumplidos y ha podido ver suficiente historia de su pueblo en el transcurso de los años.
En 1967 la estadística nos da una población de 500 almas. En 1977, primer año que se celebran en España elecciones democráticas, el censo es de sólo 115, de los que tienen derecho a voto 99 y ejercen tal derecho 68; en el año 1982 en las elecciones de octubre ejercen el derecho a voto la misma cantidad de habitantes, 68; en 1984 queda rebajada la población a 93 personas y dos años después, en el mes de junio del presente año queda reducido a 83 y votantes que ejercen sus derechos son solamente 50. Viendo estos números, comprobando la rápida caída del pueblo, creo sea comprensible la falta de optimismo que existe sobre la continuidad del mismo.
Tiene alcantarillado, saneamiento, pavimentadas las calles, luz y agua más que suficiente, teléfono automático y una pequeña tienda de alimentación.
La Casa Consistorial se encuentra en un edificio de dos plantas, la parte baja destinada al ayuntamiento, consistente en una sola habitación que hace las veces de despacho del alcalde, secretaría y salón de sesiones, en estado de no muy buenas condiciones y bastante destartalado. La parte superior se encuentra cerrada y es el lugar que ocuparon las aulas del antiguo colegio.
En lo que fueron las escuelas, edificio ligeramente retirado del centro urbano, se ha aprovechado una de las alas en Centro Social, donde se dan reuniones, conferencias o mítines en época de elecciones y e abre como bar durante las fiestas. Es edificio formado por dos partes y con amplio espacio de terreno rodeado por valla metálica, se encuentra enormemente sucio y abandonado, pudiendo verse en uno de sus extremos los bancos, o pupitres, amontonados y convertidos en un montón de leña por las inclemencias de la lluvia, el frío, nieve y calores, se podrían retirar y darles el cometido que solamente tiene, el poder arder en cualquier estufa durante los días del frío invierno. La valla metálica, en las condiciones en que se encuentra, solamente puede ocasionar peligro para los niños que intentan jugar a su alrededor al estar caída, rota y oxidada, siendo un peligro continuo, un solo arañazo puede ocasionar infección a cualquiera.
El frontón consiste en una pared situada entre la carretera y la plaza, donde se encuentra el Ayuntamiento, en este caso sí que hay que dar una alerta importante por el gran peligro que existe, sobre todo en las horas de oscuridad; en la parte izquierda del frontón, hay un agujero de alcantarilla, sin reja. Carente de otra protección y sin señalizar el peligro.
La iglesia se puede asegurar que es única en la provincia y posiblemente en toda España. No, nadie piense que sea debido a su calidad arquitectónica o artística, es por el hecho singular de carecer del ara en el altar Mayor para poder celebrar la misa. ¿Cómo la podrá celebrar el párroco del pueblo? Exteriormente está muy bien conservada y cuidada, limpio el atrio. Interiormente no tiene nada digno de destacar como artístico. La última restauración o arreglo fue en el año 1958, en esa fecha se pintó el interior con un gusto tan horrible, que se asombra cualquiera que la cólera de los santos no cayera con energía fulminante sobre el culpable de tan terrible y fue agresión al buen gusto.
El Baptisterio se encuentra en n pequeño hueco debajo del coro, tiene una pila bautismal de agradable belleza y estilo románico. Pero (los peros, de verdad que me traen loco, tienen que salir tan a menudo) cuando después de contemplar y admirar la pila bautismal, levantamos la mirada hacia lo alto y no chocamos la vista con el techo, que corresponde al suelo del coro, sentimos un escalofrío que no recorre toda la médula y más, cuando e que me acompañaba durante la visita me dijo que eso se lo debían a un artista, hijo del pueblo, no pude nada más que responderle: ¿se atrevió a cobrar por esto?, claro que luego recapacité y comprendí que “se lo debían” y me dije: bueno, pues bien debido está.
Y ahora viene lo más increíble y por lo que digo que debe ser única esta iglesia en toda la provincia.
Debajo del coro, en el limpio suelo se encuentra depositada una losa de mármol que con toda seguridad es la que se emplea, ¿dónde?, ¿será de quita y pon?, como ara en la celebración de las misas. Pero si está en el suelo bajo el coro, donde en realidad se puede celebrar, a no ser que el párroco sea un fiel seguidor del díscolo cardenal Lefevre (francés por nacimiento y crianza) que se negaba en decir la misma que no fuese en latín y de espalda a los feligreses. Pero eso creo que quedó solucionado a.C. bastante tiempo, y la disposición de la celebración de cara a los feligreses y espaldas al retablo mayor, creo que corresponde a unos cuantos años, ¿catorce quizás?
Esto hace preguntarme: ¿cómo es posible que aún esta iglesia que está en un pueblo que para Soria se puede considerar bastante habitado, siga con el antiguo Altar, las barandillas y sin tener instalada el ara en sus sitio o lugar?
He oído hablar en lo referente a política de extrema derecha, de extrema izquierda, refiriéndose a esos que siempre están dispuestos a ser más que los que tienen aproximadamente sus mismas ideas, de los radicales y cabezones. Pero jamás vi ni oí hablar que existiera una extrema eclesiástica, ¿será éste uno de esos raros casos?
Es increíble que en un pueblo donde existen conflictos, incomprensibles para mucha gente, nos encontremos con un caso tan rarísimo hasta dentro de la misma iglesia.

HACIENDO CAMINO. MONTEAGUDO DE LAS VICARÍAS

17 de mayo 1984

Sé, desgraciadamente, que el querer acercar y llevar nuestros sentimientos hacia otras personas por medios de escritos, ya sean artículos o libros, tardan mucho en ser comprendidos, si llegan a serlo alguna vez, en parte por falta de lectores, y más por el sentimiento de los habitantes de los pueblos, enormemente contrarios a cambiar y admitir sus fallos, o aquello que se puede oponer (aún cuando sea de manera muy superficial) a sus cerrados intereses o comodidades, rechazando la verdad, si esta es dura, siempre será rechazada con mayor fuerza, aún cuando sea indiscutible e irrefutable, verdad desgarrada, como la que nos presentan casi todos los pueblos de la provincia, sin que de ello se salve ni la capital.
En esta ocasión, escribiendo sobre este pueblo, desearía que la tienta de la pluma se convirtiera en tensas cuerdas que voltearan grandes y potentes campanas para poderla teñir con violencia y que su poderosa voz, al son del toque de arrebato, despertaran alarmados todos sus habitantes, y prestos y decididos, como si de un enorme fuego se tratase, se lanzasen como si de un solo hombre se tratase salvarlo de la catástrofe que se les avecina, mejor dicho, que tienen encima y que es más peligroso que un fuego, pues este no ocasiona ni humo, ni llamas pero destruye lo mismo o más. Esto lo tienen que evitar con todos los medios a su alcance, que afortunadamente pueden decir que son muchos.
Se alza a 803 metros de altitud, de extremo de Castilla en límite con Aragón, antigua frontera de los dos reinos; pletórico de historia, de la que conserva el castillo-palacio, las murallas (mal conservadas y tratadas) y la reformada iglesia, todo ello nos habla de la antigua grandeza e importancia que en su día tuvo, y que afortunadamente aún mantiene y conserva en buenas condiciones.
Posee todas las comodidades que la vida actual no da y exigimos. Agua corriente, alcantarillado, teléfono automático, pavimentación, gasolinera, estación de ferrocarril, en la línea Valladolid-Ariza; dos bares, dos tiendas de alimentación, escuela, en la que se imparte hasta 5º de EGB, los grados de 6º, 7º y 8º, se cursan en Santa María de Huerta, a donde los niños de desplazan (nunca mejor dicha una palabra en dos acepciones) en régimen de internado de lunes hasta viernes, por la tarde.
Paso a visitar en solicitud de algunos datos y a pedir poder ver detenidamente la iglesia por dentro, al cura párroco D. Esteban Poza Pérez, persona de la que guardaré un grato recuerdo, tanto por su amabilidad, como por el gran humanismo que emana de su palabra; creo no equivocar mi opinión al considerarlo como un gran misionero en tierras civilizadas. Me informa que la iglesia fue restaurada en el año 1980 en su parte exterior Norte y en una nueva cubierta de su estructura por la Dirección General de Arquitectura, gracias a un presupuesto de 12.700.000 millones de pesetas; más posteriormente, fue concedido otro de 4.700.000 millones de pesetas para el arreglo del interior. La iglesia está dedicada a la advocación de la Virgen de la Muela.
Es de estilo gótico, seguramente de principio del s.XVI; de destacar es su entrada, con la curiosidad de la rotura de simetría, en su interior dos capillas abovedadas de estilo gótico, teniendo adosados a sus entradas escudos tallados en piedra con flores de lys; el coro, plateresco mudéjar, tiene así mismo dos escudos nobiliarios, también en piedra; el Altar Mayor con la imagen de la Inmaculada Asunción y, por último, el retablo de Santiago.
A la salida del pueblo, en la carretera de Gómara, está situada la ermita de Nuestra Señora de Bienvenida, que por su forma y tamaño, bien pudo ser también iglesia del pueblo; fue restaurada en el año 1710, encontrándose hoy en lamentable estado de conservación interior. Hay que tener en cuenta que fue declarada Monumento Histórico-Artístico de Interés Provincial. Que palabros son empleados cuando se proyecta “dignificar” esos monumentos artísticos-históricos, manteniéndolos en ruinas. ¿Será que cuando se derrumban quedan más atractivos y bellos? Si es así… ¡Qué hunda rápido!!! Así, una vez hundido, podremos saber de que forma queda mejor.
Una cosa que no deja de admirar a los que visitamos Monteagudo es el cementerio, construido por el año 1930. Es imposible no quedar sorprendido al contemplar la forma de su entrada, siempre queda la duda de que si no se empezaría a construir para plaza de toros y, faltando presupuesto, se decidieran convertirlo al final en el cementerio. De verdad, que estoy casi seguro que no exista otro en toda España, con esa rara y curiosa estructura.
En la carretera que le une a la N-11, y a cinco kilómetros del pueblo, se alzan las ruinas de un castillo en lo alto de un cerro, y en la ladera una ermita aún en perfecto estado de conservación ¿por cuánto tiempo? Lo ignoro, pero no creo que sea por mucho, que estuvo dedicada a la advocación de la Virgen de la Torre. Existe un detalle curiosísimo, según parece, y aseguran que lo es, el límite de Castilla-Aragón (o Soria-Zaragoza) pasaba por el centro de la misma ermita, cruzando este límite también por en centro de la pila bautismal que aún se encuentra en ella (sí, si, no se asombre, todavía no ha sido robada) correspondiendo la parte norte del cuenco a Castilla y la parte Sur a Aragón. El castillo, que pertenecía al patrimonio municipal, fue vendido hace unos cuantos años a un particular. Sigue hundiéndose a más y mejor. ¿Se acordará esa persona que un buen día le vendieron y compró un castillo?
Otra curiosidad es el cementerio viejo, que perteneció, y creo sigue siendo de la Iglesia. Su entrada es seguramente del siglo XVI. Mantiene una sepultura-mausoleo muy bonita, que perteneció a los Sres. de Monteagudo, más una cruz en forma de estela mortuoria de forma redonda, sumamente original. Pasar a verlo, es imposible si lo intenta hacer por la puerta, se encuentra firmemente cerrada, pero no se preocupe, puede hacerlo sin saltar siquiera por cualquier lugar de lo que en su día fueron tapias.
Creo que la Iglesia y el Ayuntamiento, se debían de poner de acuerdo, y bien de forma compartida o por cesión al Municipio del lugar, se decidieran en arreglar y embellecer el sitio, tirando lo despojos de sus tapias, manteniendo su portada, estela, cruces y sepulturas, ajardinarlo, plantar unos cuantos cipreses, sauces y chopos, logrando crear un parque de ensueño, de gran belleza y encanto. Es idea que dejo caer y que no debía ir a saco roto, aun cuando soy consciente que al dejar caer una idea, esta se rompe en mil pedazos. Pero deseo señalar que siempre estaría mejor en la forma que indico que no en su actual embellecimiento, convénzanse los causantes, que por mucho que se lleve y esté de moda el surrealismo, el decorar con orinales viejos, pucheros desportillados, cubos rotos, zapatos y zapatillas apolillados y raídos, más unas cuantas porquerías, aun existen muchas personas, que no encuentran belleza en esa forma de “decorar” y se acostumbra a pensar algo mal de los aficionados “decoradores” a los que hay que decirles: “Por favor, no sean guarros, que en vez de embellecer, lo que hacen es desprestigiar un bonito lugar, a un pueblo y a sus gentes. Empiecen a respetar a los suyos”. No hay derecho que un pueblo que mantiene muy bien cuidadas y limpias sus calles, permitan les desprestigien alguien de esas feas y cochambrosas costumbres.
Su historia está totalmente unida a sus murallas, puerta de entrada al pueblo y a su castillo-palacio, antigua casa feudal de los Mendoza, posteriormente los Sres. de Almazán y a los Sres. de Monteagudo. Hoy, ese palacio pertenece al patrimonio
municipal. Todo ello, ha sido declarado como Monumento Artístico-histórico de Interés Provincial. Han sido concedidos hace poco la cantidad de 30.000.000 de pesetas para la restauración del castillo-palacio. Voy a hacer un inciso sobre este tema, lo dejaré para después, pues creo necesario antes explicar la situación actual y real del pueblo.
Encuentro afortunadamente a Benjamín Martínez Blanco, nombrado alcalde en el año 1947 y cesado en el cargo en el 1972, fue alcalde durante 25 años, el cual me informa que cuando fue nombrado, el pueblo tenía 900 habitantes, en el 72, a cabo de esos 25 años, quedaban solamente 600, y hoy, la población total es de unos 450, de los que más del 70 por ciento supera la edad de los 50 años. Fácil es darse cuenta que dentro de 15 años, o menos, el pueblo se puede considerar acabado, será otro de los muchos del que se podrá decir: “Fue”.
El ganado lanar, que no hace mucho contaba con 15.000 cabezas, en estos momentos no alcanza la cifra de 3.000; la viña no llega a las 400 cepas, el manzano en cuatro años ha perdido el 50 por ciento de sus árboles; el cultivo de la remolacha, que llegó en su día a ser importante, es totalmente nulo; el embalse, llamado de Monteagudo, o Pantano Chico, y que se terminó de construir hace poco tiempo, debido a la sequía sufrida y por haber sido construido pensando en el abastecimiento del río, que de tal nada más tiene el nombre, si se desea ver agua en él, deberá ir provisto de unos cuantos cubos o baldes llenos del líquido elemento y arrojarlos antes al pantano; no tiene cría de cerdos; carece de ningún tipo de industria; no existe ninguna plaza hotelera, y para más fatalidad, en los últimos tres años de sequía, el cereal brilló por su ausencia.
Este, a grandes rasgos, es el panorama actual de tan maravilloso pueblo, no hace falta ser un futurólogo de prestigio para comprender que su futuro, a muy corto plazo, es enormemente desalentador.
Aun viendo de un color tan fúnebre y oscura su existencia, estoy plenamente convencido de que puede, no solamente salvarse, que debe hacer, si no que puede empezar a levantarse rápidamente buscando soluciones (que las tiene), emprendiendo un nuevo camino en forma unida, racional y entusiasta.
Posibilidades para ello no le faltan y muchos y variados motivos, entre ellos, la fácil comunicación con Madrid-Zaragoza-Barcelona, por la gran proximidad de la N-11; su estación de ferrocarril le puede ayudar abaratar la salida y recepción de productos; por todo lo que guarda de belleza histórico-artística y encontrarse en los cruces de Morón-Almazán y en el de Gómara, puede animar y encabezar parte de unas rutas turísticas, que se pueden hacer desde la N-11. Ahora es cuando basándome en esto último, vuelvo sobre la restauración del castillo-palacio.
Pregunté a Teodoro Labanda, actual alcalde (parece hombre decidido y con buenos ánimos) sobre el destino que se le iba a dar al palacio una vez terminadas las obras de restauración. No lo tienen decidido, han pensado, que lo mejor, será dejado para residencia de ancianos, o sea, si el fin del palacio al final es ese, es que se empieza a preparar ese 70 por ciento la “jaula de oro” para ir terminando sus días. ¿Es humano? Bueno, a lo mejor sí. ¿Es lógico darle ese fin? ¡De ninguna manera! De esa forma, se pierde una gran ocasión para ayudar a levantar el pueblo.
Una vez reconstruido ese palacio, se pueden optar por dos soluciones por igual de buenas, que en realidad en una sola. La primera, convertirlo en un parador provincial de turismo explotado por el Ayuntamiento. Esto crearía riqueza y puestos de trabajo. La segunda, ofrecerlo en explotación, mediante un buen alquiler rentable a una fuerte empresa hotelera durante unos años a los que al finalizar pasaría con la inversión que se hubiese hecho al Ayuntamiento si este lo considerara de interés. De una forma u otra, la verdad es que crearía bastante riqueza y puestos de trabajo. Es innegable mucha gente siente un verdadero placer en comer y dormir en estos paradores que han sido palacios o castillos antes que en ningún otro sitio.
Deberían también ir pensando en formar una mancomunidad con los ayuntamientos comarcanos, para todos en una unión fuerte, que es la que queda la fuerza, intentar (por hacerlo no se pierde nada) al crear riqueza con algún tipo de industria, fomentar el turismo, unificar gastos, estudiar nuevos cultivos, pensar que tienen una buena tierra para alfarería (que en su día ya existió) tanto industrial como artística.
Y por último pensar que si los poquísimos habitantes que quedan, no hacen nada por levantarse, son apáticos e indiferentes al futuro, opinan de manera fatalista que ya no hay no hay nada que hacer que todo es irreversible, el día de mañana sus descendientes dirán y con razón que ellos han sido los culpables del hundimiento y desaparición de tan histórico, artístico, bello y encantado pueblo.

EL CASTILLO-PALACIO DE MONTEAGUDO O LA PÉRDIDA IRREPARABLE DE UNA HOSTERÍA TURÍSTICA

11 de febrero de 1986

Me veo en la necesidad de no hacer sólo un artículo sobre este encantador, histórico, monumental, bello, rico y, si se animan sus gentes y autoridades, de enorme porvenir, pueblo de Monteagudo, en uno sólo sería imposible por su extensión y el poder escribir sobre toda la enorme “tela” que tiene por cortar.
En mi última visita, hubo alguien que me dijo que no le gustó un artículo que escribí sobre este pueblo hacer cerca de dos años, que era muy fácil escribir solamente sacando defectos y no dando soluciones. Bien, en esta ocasión voy a intentar hacer ambas cosas, aun cuando en aquella ocasión también lo hice, a la vez, pero pidiendo a los lectores del pueblo que lo lean detenidamente, piense en lo escrito, vean los fallos que cometo y, a los pocos días vuelvan a leerlo, y si se encontrasen erróneamente dolidos por algo, tendrán que reconocer que el único afán de estos artículos es que Monteagudo se levante y tome la preponderancia y vida que tal lugar merece, no sólo en beneficio del pueblo, sino también en el de la provincia, que lo único que la provincia puede y debe desear es que poco a poco, pero la mayor rapidez posible sus pueblos empiecen a florecer y no sólo a recuperar la vida perdida, sino mejorarla y renovarse en todos los aspectos.
Empezaré comentando el censo de población, que siempre es un dato importante y desconcertante en casi todos (mejor sería decir todos) los pueblos de la provincia.
En 1971, el censo es de 950 habitantes; en el año 1977, entramos en los censo con datos curiosos, la población de derecho era de 481 habitantes; electores, 404; (fijémonos que en este caso figuran 77, por lógica inferiores a 18 años); votos emitidos, fueron 288; en el año 82, el número de votantes fue de 281, dejasen de votar 116 de su habitantes; esto nos permite pensar dos cosas; la primera, es la posibilidad de que estas personas se hallen en edades superiores a los 70 años y sea el motivo de su despreocupación, u la segunda, es que el censo se encuentre engordado como en tantos y tantos pueblos, no siendo en realidad los habitantes que figuran al encontrarse fuera de la población por múltiples circunstancias, pero que siguen figurando como residentes del mismo.
Sin meternos en grandes problemas, podemos comprobar que del año 71 al año 82, la población perdió 500 habitantes. Según las estadísticas en el año 82, la población perdió 500 habitantes. Según las estadísticas en el año 82 los menores de 18 años eran 77, los habitantes sabrán si esa cifra es cierta. ¿De verdad hay esa cantidad de juventud? Si incluimos como dato curioso, del que si no es verdad que lo rectifiquen, el de los nacimientos en el pueblo durante los últimos siete años ha sido de 6 bebés (niños o niñas) y que de los que siguen residiendo en el pueblo más del 65 por 100 tienen o están a punto de cumplir los 65 años de vida. Visto desde la frialdad de las estadísticas, hay que pensar que el porvenir que le espera al pueblo no es muy feliz ni prometedor. Sin embargo, puedo y se puede demostrar que es todo lo contrario, que el pueblo tiene suficiente poder, riqueza y oportunidades, para dar un giro de 180 grados en amplio beneficio y prometedor futuro.
Cuenta para ello con fuerte potencial agrícola y ganadero; importante núcleo turístico que podría crear bastantes puestos de trabajo explotando su propio turismo y haciéndose cabecera de entrada de toda la zona de Cataluña y procedente de ella, hacia Morón y la Zona (hoy mancomunada) turística del Duero.
Inconvenientes a superar: la dejadez, el abandono y fatalismo de la mayoría de sus habitantes que consideran imposible la recuperación y levantamiento del pueblo. Son comentarios normales por parte de los mismos, la falta de juventud; que la poca que hay se encuentra fuera estudiando y que por regla general no regresarán al pueblo, considerando lo más normal del mundo esa errónea opinión. Digo errónea porque nunca depende de ellos el evitarlo dando y dejando a esa juventud los cauces necesarios para su desarrollo evitando su emigración, juventud que con los estudios y conocimientos adquiridos, con una nueva visión joven, clara y abierta de futuro, saben perfectamente que con unos medios para realizarse plenamente, con la ayuda y el apoyo de sus mayores, para “hacer las Américas” no necesitan salir de su pueblo, provincia, región ni España.

EL CASTILLO PALACIO
En compañía del alcalde, Teodoro Labanda, de Agustín Martínez y otros dos concejales de Ayuntamiento, estuve visitando las obras de restauración y recuperación del antiguo castillo-palacio de los Mendoza. De la visita y la conversación mantenida con todos ellos, me enteré de cosas que hacer hervir la sangre por incomprensibles en los momentos actuales, en que aún algunos crecemos son de verdadero revulsivo y revolucionario cambio social, momentos donde hay que intentar suprimir todo tipo de aprovechamiento particular cuando va en perjuicio de una comunidad y contra los interese de todo un pueblo que lucha (en muchos casos sin darse cuenta) por mejorarlo.
En el mes de abril o mayo del año 84, se aprobó un presupuesto de unos 30.000.000 millones de pesetas, para las obras de restauración del edificio, interior y exterior. Al pasarse las competencias a Castilla-León, estas obras dependen de la Consejería de cultura de la Junta, y de la propia delegación de Soria. Una vez terminadas las obras, serán entregadas al Ayuntamiento que es en parte el propietario del edificio.
Me voy a valer de la conversación mantenida entre los señores, llevada de forma intrascendental, que me dan lugar a hacer comentarios y preguntas de difícil respuesta pos absurdas e incomprensibles por parte de los causantes que me obligan a hacerlas.
En el patio interior del palacio, se encuentra un profundo aljibe que ha sido limpiado y restaurado. Al asomarme a verlo, comenté la perfección de su construcción y la profundidad que tenía. En esos momentos, se hizo uno de esos comentarios curiosos y absurdos; fue que habían salido del fondo piezas curiosas, que el delegado de Cultura se llevó a Soria. Piezas que no conocen ni han visto ninguno de los representantes del Ayuntamiento. Y aquí viene la primera de las preguntas. ¿Cómo es posible que el delegado de Cultura de Soria se lleve a la capital, mejor dicho a su despacho 8creo que estarán allí) cualquier tipo de piezas, con o sin valor, que por lógica pertenecen al Ayuntamiento y pueblo de Monteagudo, sin enseñarlas ni siquiera decirlo o comunicarlo en el momento de llevárselas’ Comunicarlo por encima cuando se encuentran en su poder o en su despacho, ya no tiene importancia ni valor, solamente tiene los tintes de supremacía y desprecio hacia un pueblo, dueño por lógica de esas piezas. Ya digo que no entro en su mayor o menor valor material, sino en el hecho en sí y en lo que significa.
En el interior tiene una balconada corrida, encima del patio, que se puede considerar ya casi terminada de reconstruir, me extrañó que faltaran unos tres o cuatro metros de balconada para llegar a cerrar el ángulo, y que además se ve perfectamente que anteriormente era así como estaba y que estos señores recordaban haberla visto hace muchos años en tal forma de finalización.
De aquí partió otro de los intranscendentes comentarios por parte del alcalde. Me dirigí (no recuerdo si al consejero de la Junta o al delegado de Cultura) con indicación y ánimo de que esa balconada fuese terminada en la forma que todos recordaban –y en verdad estaba- pero me contestaron que el presupuesto era el que tenían y la restauración estaba planeada de otra forma, que cuando les entregaron las obras si querían que lo ampliasen ellos. Enhorabuena, mi felicitación al dador de la contestación. Esperemos que jamás sea encargado ese señor de restaurar un antiguo coche, máquina de ferrocarril o simple carro, ya que si no se ha previsto, por incompetencia u olvido, en los planos de colocación de las ruedas o de alguna de ellas, difícil sería el poderla emplear. Y ahora la pregunta. ¿Cómo es posible esa respuesta?, cuando lo lógico es que si se ha aprobado un presupuesto de 30 millones, no se debe de dejar una obra coja o mal terminada, debe estudiarse y ver la forma de hacer una pequeñísima ampliación del presupuesto, que sería lo que podría suponer la terminación perfecta de la balconada. ¿No es incomprensible tan tajante negativa? El que así contestó, piense que está jugando con el dinero del erario, dinero de todos los españoles, dinero, por lo tanto, que deseamos sea lo mejor empleado posible, nunca de ninguna manera de la del “aliguí aliguí”.
Ahora voy a tratar del caso que más asombro e indignación puede causar, un motivo que puede dar al traste todo proyecto que se intente sobre el castillo-palacio y que pudiese beneficiar a todo el pueblo.
Hace años, una parte del palacio, concretamente parte del ala derecha, fue adquirida por una vecina de Quintana Redonda, fallecida y enterrada en el antiguo cementerio –que, por cierto, era de propiedad eclesiástica y sigue siéndolo, del cual posteriormente y dentro de otro artículo comentaré algo sobre él-. Sus herederos son dos –ignoro si señores o señoritas- mujeres que creo tienen residencia en Madrid, las que según referencias no han ocupado jamás esa parte del castillo.
Ahora viene lo curioso por tres vertientes o lados, una de la de las propietarias de esa parte, otra la del Ayuntamiento y, por último, por el Ministerio de Cultura, Consejería o por quien sea responsable del presupuesto de la restauración y conservación del castillo.
Las primeras eran propietarias de un montón de piedras en situación totalmente ruinosa, que con toda seguridad nunca habrían pensado en gastarse ni un duro.
(continuará)

MONTEAGUDO: ENTRE EL EMBALSE, SIN AGUA, Y LAS INVERSIONES SIN TURISMO

18 de febrero de 1986

Unos 110 millones de pesetas, aproximadamente, fue el importe de la construcción del embalse de Monteagudo o “Pantano Chico” cuyas obras se terminaron hace unos cuatro años.
Desde entonces, el embalse no ha servid para nada, nunca ha podido ser utilizada el agua embalsada, sencillamente por no haber tenido agua para ello. La sequía de los últimos años no ha permitido llegar agua abundante, ni escasa; en realidad, nunca ha tenido agua. En estos momentos, cuando la pertinaz sequía parece haber remitido, el día 4 del presente mes, el agua embalsada alcanzaba 2, 65 centímetros; teniendo en cuenta que la salid se encuentra a dos metros, solo se disponen de los 65 centímetros para riegos.
Par poder subsanar esa carencia de agua, se han empezado a hacer dos perforaciones, en distintos lugares, y poder sacarla del subsuelo y trasvasarla al embalse. Esto, que para hasta lógico, es una verdadera incongruencia. Para todo el mundo es evidente que si se quiere o desea incrementar el nivel con aguas subterráneas, las prospecciones y las perforaciones deberían hacerse a un nivel más alto de la situación del pantano, esto que es lo normal para todos los “profanos”, no es considerado de igual manera por los “expertos” –que lo deben de ser en sobremanera-, nadie tiene conocimiento de que se hayan efectuado estudiaos geológicos ni prospecciones antes de decidir el sitio que era elegido para “pinchar”, así que con su experiencia y grandes conocimientos, estas perforaciones, se están haciendo a unos niveles muy bajos con respecto al nivel del pantano.
Ahora bien, hay una cosa cierta que todos los ignorantes profanos vemos con claridad, en caso de que llegasen a aflorar esas aguas subterráneas donde se están buscando (indicando que una de las perforaciones ha llegado a alcanzar más de 300 metros sin ningún éxito), se tendrá que instalar un costoso bombeo para elevar las aguas, eso, en caso que llegaran a encontrarse.

EL NAGIMA, RIO MOLINERO
El embalse se hizo para ser abastecido con las aguas del río Nágima. Sobre este río voy a recoger unas notas del diccionario Madoz, correspondiente al 1884, o se hace un poco más de un siglo. Dice así: “Nace en el término municipal de Bliecos, al poco tiempo de su nacimiento ya impulsa varios molinos correspondientes a Bliecos y Serón de Nágima, en cuyo último punto, más abajo del Santuario de Nuestra Señora de la Vega, recoge las aguas del arroyo que baja de Mazaterón, sigue al término de Torlengua, donde también le afluye un arroyo; pasa luego por la granja de Cantagos y continúa por los términos de Fuentelmonge, Monteagudo y Pozuel, en cuyo último pueblo abandona la provincia, penetrando en la de Zaragoza para desaguar en el Jalón, frente a Monreal de Ariza. Aunque corte de caudal, generalmente, es de curso perenne y terrible en sus debordaciones, muy frecuentes en los veranos tempestuosos.
Han pasado ya 100 años, su cauce ha sido regulado para evitar esa raras inundaciones, su caudal ha ido remitiendo constantemente durante los últimos años y, desde hace 12, hasta los momentos actuales, es prácticamente nula.
Me asombra la alegría con que son empleados los fondos públicos, los despilfarros que con ellos se han hecho y que con toda seguridad se seguirán haciendo.
Malgastar el dinero en un embalse que se podía prever que jamás se llenaría con el caudal que iba a recibir y cumpliese el fin para el que se había construido, no pensando en alguna alternativa si sucediese –como era de esperar ha sucedido- se puede asegurar que es demencial.
Claro que pudiendo gastar de esa forma el dinero ajeno y encima poder obtener beneficio con ello, teniendo la seguridad de que nadie exigirá o pedirá cuentas por ello, ¿para qué preocuparse en hacer las cosas con lógica?
Pero la realidad está ahí, la inversión fue hecha, ahora lo que se debería de tratar es buscar la solución mejor y más adecuada que sirviese para una provechosa rentabilidad, esa construcción no se puede permitir quede prácticamente perdida, cuando con un pequeños presupuse, en relación con la obra efectuada y los beneficios que ello puede representar, se podría hacer muy rentable, y no sólo para es trozo de la zona, sino que serviría para mejorar la comarca denominada como de Vicarías.
La distancia desde el Duero, en Almarail, al río Nágima, en Bliecos con, seguramente no llegará a los 10 kilómetros, trasvasando mediante tubos algo del sobrante de invierno del Duero al Nágima, quedaría definitivamente solucionado el problema, beneficiando al mismo tiempo al pueblos de bliecos, Serón de Nágima, Torlengua, Cañamaque, Fuentelmonge y Monteagudo.
Sé que esta posibilidad no está exenta de problemas ¿burocráticos? Por considerar que a lo mejor llegaban unas gotas de agua trasvasada al Ebro; puede ser. ¿Pero se han preguntado, de verdad, si la cantidad de ese sobrante, después de ser usada en beneficiar y regar, haciendo rentables tantas hectáreas como pueden ser aprovechadas, sería la que fuese a parar al Ebro?
Es mucho más conveniente el hacer esa pequeña inversión (comparada con la ya efectuada) que dejar prácticamente inútil la utilización del pantano.
Hay que reconocer que ara que esto se pudiese intentar y llevar a efecto, sería enormemente conveniente que se uniesen los intereses y criterios de todos estos pueblos, y que la única forma de lograrlo, en las debidas condiciones, sería la creación de una Mancomunidad de los pueblos que componen las vicarías, entrando también en la misma el pueblo de Bliecos para que quedase completa.
La distancia más larga entre los pueblos de esa necesaria Mancomunidad de las Vicarías es de unos 22 kilómetros aproximadamente; el número de pueblos a constituirla sería de seis, con una población total entre todos de unos 1.400 habitantes (estas cifras hacen siempre llorar). Fíjense que la media que sale por habitantes/pueblo es de 230.
La solución es sencilla: o ésta, que supone un gasto insignificante en relación con los beneficios que puede aportar, o la de continuar perforando en las condiciones en que se está haciendo, por debajo del embalse, y seguir gastando de forma incomprensible del presupuesto público.

RACIONALIZAR LA EFICACIA DE LA INVERSIÓN
Tengo que decir que toda inversión que se haga en los pueblos, para mejorar, debe de ser aplaudida. Pero opino que las inversiones deben ir siempre acompañadas con ayudas y orientaciones para poder, dentro de lo posible, dar un beneficio real a los mismos.
Las inversiones efectuadas –dinero público- en pocos años en este pueblo, han sido: 18 millones de pesetas para la restauración de la iglesia por D.G.A.; 100 millones para el embalse; 1,5 ó 2 millones que se empelaron en la colocación del seis almenas del castillo; 30 millones para la reconstrucción del castillo-palacio, más el costo de las actuales perforaciones cuyo importe ignoro, ni aun aproximado.
El monto total de la inversión en un plazo de muy corto tiempo, ha sido de unos 170 millones, que hasta el momento no han servido para nada en absoluto en lo que se refiere a beneficios que haya podido reportar –se sobreentiende que al pueblo-. Veamos:
Una Dirección general invierte 18 millones en la reparación y consolidación de la Iglesia (que en honor a la verdad tiene sus errores y fallos) al ser considera de interés artístico provincial (también lo es la ermita de Nuestra Señora de Bienvenida, que cada día se encuentra en mayor deterioro) y no se hace ningún tipo de propaganda turística para que sea conocida. Total, nada.
Se hace un gasto de 110 millones en un embalse, y éste no ha servido hasta ahora para sus fines. Total, nada.
Se invierten 30 millones en la restauración del castillo-palacio y, cuando pasen las obras terminadas a poder del Ayuntamiento, lo único que se ha conseguido es mejorar la posición de una propiedad privada y proveer al Ayuntamiento de un rompecabezas, de un verdadero galimatías de enorme complicación. Tampoco se le ha aconsejado qué pueden hacer con él para sacar algún importante beneficio para el pueblo. Total, nada.
Está declarado de interés histórico-artístico, la ermita; la iglesia, el castillo-palacio; y el conjunto general amurallado del pueblo; sin que exista un solo folleto de propaganda ni se le haya dado orientación al Ayuntamiento para la confección y distribución de algo similar, ni tan siquiera de qué forma pueden solicitar ayuda para conseguirlo. Total, nada.
No comprendo cómo se pueden efectuar gastos de esta manera, que considero perfectamente gastados, si con ello se consiguiese y sirviesen para que el pueblo empezase a levantarse. Sería muy lamentable que al final hubiese que considerarlos como inútilmente perdidos.
Esto último no debía ser el caso de Monteagudo, pero me gustaría terminar preguntando, ya que me resulta casi imposible encontrar las respuestas, ¿por qué sucede esto?


miércoles, 4 de junio de 2008

PAONE PERTENECE AL AYER


PAONES

14 de marzo de 1987

Fue municipio hasta hace pocos años en que perdió su identidad y pasó a ser considerado como barrio de Berlanga de Duero de la que le separan solamente 5,7 kilómetros. Ha sido uno de los pueblos de la provincia que se pueden considerar como de los que más han sufrido el abandono de sus gentes.
En el año 1866, su población era de 351 habitantes, estando formado el pueblo por 29 edificios de una planta y cuarenta de dos, tenia agregado el anejo de Ciruela que lo formaban 15 edificios de una planta y 25 de dos. Cien años más tarde la población alcanzó la cifra de 450 almas, hoy, en el mes de septiembre de 1986 su población se ha reducido a la enorme cantidad de nueve personas, de las que cinco de ellas superan los 65 años de edad.
La cruza por el centro la carretera de Berlanga de Duero a Retortillo de Soria, a la entrada del pueblo nos encontramos con el edificio de la iglesia, desmantelada y hundidita. No lo puede remediar, pero cada vez que veo una iglesia en esas condiciones, algo me dice que el pueblo ya no tiene salvación, a pesar que como en este caso, parezca que alguno de sus antiguos habitantes quieren demostrar lo contrario con la recuperación de las viviendas que están efectuando, sobre todo en los tres últimos años, algunas de las cuales, que he tenido el gusto de ser invitado a visitar, reúnen unas condiciones de habitabilidad que no se pueden conseguir en ningún tipo de piso, amplias, modernizadas interiormente, dotadas de todo tipo de adelantos necesarios para poder vivir con gran comodidad, así y todo, puede que se sigan restaurando y mejorando algunas otras, el pueblo ha perdido su única belleza, la riquísima iglesia y el pueblo no volverá a ser nunca lo que fue, le faltará algo, le faltará su único monumento del que se encontraban orgullosos.
Desde hace tres años, las fiestas se pasaron al día 15 de agosto, antes eran en el día de la Ascensión, en el mes de mayo, y se celebran desde entonces con gran animación de las más de 120 personas, niños incluidos, que viven durante los meses de julio y agosto.
Estuve hablando con Pablo Muñoz y su mujer, que residen en Madrid desde hace muchos años, están jubilados, tienen una casa reconstruida perfectamente y llena de todas las comodidades que se pueden tener hoy día, por lo que les pregunté si es que pensaban venir a residir al pueblo definitivamente al encontrarse ya jubilados. No, no sé atreven a la aventura (aquí podríamos aplicar un párrafo del primer acto de D. Mendo: “Aventura es aquesta, que dura porque perdura el bodoque en mi ballesta”), así es, no se atreven porque aventura sería el estar en un lugar que la vida depende del bodoque de la ballesta. Se refieren y quejaban de la falta de servicios y asistencias, sobre todo médicas, ya que el médico sólo acude cuando son reclamados sus servicios.
Como es lógico pensar, las calles, excepto la carretera que parte el pueblo se encuentran sin pavimentación alguna. Hay teléfono rural, pero se da la circunstancia que el hombre que lo tiene en su domicilio, es una persona que supera os 80 años y se va a trasladar, en unión de su mujer, a vivir a Valencia con sus hijos, y aún no se había decidido quién se iba a hacer cargo del mismo.
Tienen agua y luz más que suficiente, pero carece de la seguridad de servicios imprescindibles para personas que se encuentran en edad avanzada, y ese temor, que no sólo lo tienen ellos, sino también alguno más que podrían decidirse a residir en el pueblo, es lo que en realidad impide que se puedan habitar, aun cuando sea por jubilados, un poco más el pueblo.
De los nueve que residen en la actualidad durante todo el año hay cuatro que superan la edad de 65 años y del resto, no hay ninguno que sea inferior a los 45 años.
La iglesia fue construida sobre otra románica (casi todas las de esta zona han sido así) de la que conserva el ábside, precioso por cierto. En la parte exterior tiene cuatro columnas asentadas en ménsulas, dos con la talla de una cara de figura humana y las otras dos con la cabeza de una especie de macho cabrío.
En el interior se encuentra, afortunadamente, desmantelado de sus altares, retablos y del órgano. Me quedo asombrado al ver que en muchos de estos pequeños pueblos existen en sus coros, órganos, algunos de ellos de muy buena calidad. Según el amigo Muñoz, muchos de los tubos del órgano fueron robados cuando se acostumbraba a emplearlos como tubo de escape de los coches, para mejorar el sonido de los mismos. Achaca la culpa del hundimiento de la techumbre y por lo tanto de la destrucción de la iglesia, al cura que la tenía a su cargo y al anterior Obispo Teodoro, que les prometió unas ayudas que no llegaron para poder retejar y cambiar alguna que otra viga.
En la parte del presbiterio, que es una verdadera maravilla, adosado a su derecha, hay una hornacina románica, arco, dos columnas y capiteles que harían desear poseerlo a más de una iglesia de la provincia y no digamos si fuese para particular, cuantos darían lo que les pidieran por poder tenerlo en su casa u hotelito de residencia. En los huecos dejados por los retablos, se pueden apreciar gran cantidad de piedras talladas, correspondientes a la antigua estructura románica que debieron, mejor dicho, fueron empleados para rellenar los muros de la nueva fábrica.
Pero ya estamos en los tristes detalles, al pie del presbiterio, hay una hermosa y gran losa o lápida, de una sola pieza, de gran grosor y no menos peso, que ha sido levantada (seguramente para poder depredar lo que se pudiese encontrar bajo la misma, que pudiera ser como siempre o casi siempre, nada), pero la pena no es lo que hayan podido encontrar bajo ella, la pena es que está izada y casi de canto, por lo que hay peligro que en cualquier momento se quiera poner, ella sola, en la posición que tenía y se parta en uno o más trozos.
No hace mucho he podido leer que en un pueblo de la provincia, el alcalde tenía un pequeño encontronazo con el cura párroco por una piedra que el segundo había solicitado se le permitiera coger para convertirla en ara de una iglesia. Curiosamente el cura y el alcalde deben estar viviendo en distintos y alejadísimos puntos, ya que necesita el primer recurrir a la prensa para poder decirle el motivo de la negativa. Pues a ese mismo cura que es carteado mediante la prensa, aprovechando este artículo y SORIA SEMANAL, le indico donde pude encontrar la piedra de un ara que le sería difícil hallar en otro sitio, tan hermosa y adecuada para tal fin, la Diócesis no creo se opusiera y la lápida se escaparía de un ataque gamberril por parte de alguien y se podría salvar de una destrucción que no merece mucho y mucho menos sí, como en este caso, se puede evitar.
Ahora me voy a permitir hacer una pregunta que sé de antemano que jamás tendrán ningún tipo de respuesta, pero que espero que alguna vez, por cansancio o por coger despistado al responsable del tema en la Diócesis de Burgo-Osma, se decidan a dar algún tipo de explicación. ¿Qué se espera hacer con la iglesia de Paones, sabiendo que la reconstrucción de la misma y de sus tejados no se va a realizar? ¿Qué se piensa de esa joya románica que es el ábside y por lo tanto el presbiterio? ¿Se va a permitir que se vaya destruyendo y deshaciendo lentamente?
Cuando un hombre al igual que yo, recorre tantos y tantos pueblos de la provincia, ve tanto desastre y abandono, tanta destrucción de lo que es arte, también paisajes y naturaleza, se termina cansado, agotado, y duele el alma y hasta la raíz del pelo, al ver que no hay forma de conseguir explicación de alguien que sea el responsable de mantener y cuidar algo, que aún cuando ellos y muchos al igual, no le dan ningún tipo de valor o precio, hay que reconocer que lo tiene, y algo más alto de que parece. Pero sobre todo es que no comprendo cómo se permite destrozar y dejar abandonado a su suerte tantas y tantas joyas arquitectónicas y artísticas diseminadas por los cuatro puntos cardinales de la provincia.
Luego se dice: “¡Ay!” Han abierto una ermita o iglesia y se han llevado tal figura y tal trozo del retablo. ¡Qué horro!”
¿Cuántos lamentos habría que decir cuando vemos que se destroza sin beneficio para nadie, ni siquiera para los ladrones, tantos retablos y figuras, imágenes, ábsides, torres, etc, etc?
PAONES PERTENECE AL AYER
14 de marzo de 1987

Fue municipio hasta hace pocos años en que perdió su identidad y pasó a ser considerado como barrio de Berlanga de Duero de la que le separan solamente 5,7 kilómetros. Ha sido uno de los pueblos de la provincia que se pueden considerar como de los que más han sufrido el abandono de sus gentes.
En el año 1866, su población era de 351 habitantes, estando formado el pueblo por 29 edificios de una planta y cuarenta de dos, tenia agregado el anejo de Ciruela que lo formaban 15 edificios de una planta y 25 de dos. Cien años más tarde la población alcanzó la cifra de 450 almas, hoy, en el mes de septiembre de 1986 su población se ha reducido a la enorme cantidad de nueve personas, de las que cinco de ellas superan los 65 años de edad.
La cruza por el centro la carretera de Berlanga de Duero a Retortillo de Soria, a la entrada del pueblo nos encontramos con el edificio de la iglesia, desmantelada y hundidita. No lo puede remediar, pero cada vez que veo una iglesia en esas condiciones, algo me dice que el pueblo ya no tiene salvación, a pesar que como en este caso, parezca que alguno de sus antiguos habitantes quieren demostrar lo contrario con la recuperación de las viviendas que están efectuando, sobre todo en los tres últimos años, algunas de las cuales, que he tenido el gusto de ser invitado a visitar, reúnen unas condiciones de habitabilidad que no se pueden conseguir en ningún tipo de piso, amplias, modernizadas interiormente, dotadas de todo tipo de adelantos necesarios para poder vivir con gran comodidad, así y todo, puede que se sigan restaurando y mejorando algunas otras, el pueblo ha perdido su única belleza, la riquísima iglesia y el pueblo no volverá a ser nunca lo que fue, le faltará algo, le faltará su único monumento del que se encontraban orgullosos.
Desde hace tres años, las fiestas se pasaron al día 15 de agosto, antes eran en el día de la Ascensión, en el mes de mayo, y se celebran desde entonces con gran animación de las más de 120 personas, niños incluidos, que viven durante los meses de julio y agosto.
Estuve hablando con Pablo Muñoz y su mujer, que residen en Madrid desde hace muchos años, están jubilados, tienen una casa reconstruida perfectamente y llena de todas las comodidades que se pueden tener hoy día, por lo que les pregunté si es que pensaban venir a residir al pueblo definitivamente al encontrarse ya jubilados. No, no sé atreven a la aventura (aquí podríamos aplicar un párrafo del primer acto de D. Mendo: “Aventura es aquesta, que dura porque perdura el bodoque en mi ballesta”), así es, no se atreven porque aventura sería el estar en un lugar que la vida depende del bodoque de la ballesta. Se refieren y quejaban de la falta de servicios y asistencias, sobre todo médicas, ya que el médico sólo acude cuando son reclamados sus servicios.
Como es lógico pensar, las calles, excepto la carretera que parte el pueblo se encuentran sin pavimentación alguna. Hay teléfono rural, pero se da la circunstancia que el hombre que lo tiene en su domicilio, es una persona que supera os 80 años y se va a trasladar, en unión de su mujer, a vivir a Valencia con sus hijos, y aún no se había decidido quién se iba a hacer cargo del mismo.
Tienen agua y luz más que suficiente, pero carece de la seguridad de servicios imprescindibles para personas que se encuentran en edad avanzada, y ese temor, que no sólo lo tienen ellos, sino también alguno más que podrían decidirse a residir en el pueblo, es lo que en realidad impide que se puedan habitar, aun cuando sea por jubilados, un poco más el pueblo.
De los nueve que residen en la actualidad durante todo el año hay cuatro que superan la edad de 65 años y del resto, no hay ninguno que sea inferior a los 45 años.
La iglesia fue construida sobre otra románica (casi todas las de esta zona han sido así) de la que conserva el ábside, precioso por cierto. En la parte exterior tiene cuatro columnas asentadas en ménsulas, dos con la talla de una cara de figura humana y las otras dos con la cabeza de una especie de macho cabrío.
En el interior se encuentra, afortunadamente, desmantelado de sus altares, retablos y del órgano. Me quedo asombrado al ver que en muchos de estos pequeños pueblos existen en sus coros, órganos, algunos de ellos de muy buena calidad. Según el amigo Muñoz, muchos de los tubos del órgano fueron robados cuando se acostumbraba a emplearlos como tubo de escape de los coches, para mejorar el sonido de los mismos. Achaca la culpa del hundimiento de la techumbre y por lo tanto de la destrucción de la iglesia, al cura que la tenía a su cargo y al anterior Obispo Teodoro, que les prometió unas ayudas que no llegaron para poder retejar y cambiar alguna que otra viga.
En la parte del presbiterio, que es una verdadera maravilla, adosado a su derecha, hay una hornacina románica, arco, dos columnas y capiteles que harían desear poseerlo a más de una iglesia de la provincia y no digamos si fuese para particular, cuantos darían lo que les pidieran por poder tenerlo en su casa u hotelito de residencia. En los huecos dejados por los retablos, se pueden apreciar gran cantidad de piedras talladas, correspondientes a la antigua estructura románica que debieron, mejor dicho, fueron empleados para rellenar los muros de la nueva fábrica.
Pero ya estamos en los tristes detalles, al pie del presbiterio, hay una hermosa y gran losa o lápida, de una sola pieza, de gran grosor y no menos peso, que ha sido levantada (seguramente para poder depredar lo que se pudiese encontrar bajo la misma, que pudiera ser como siempre o casi siempre, nada), pero la pena no es lo que hayan podido encontrar bajo ella, la pena es que está izada y casi de canto, por lo que hay peligro que en cualquier momento se quiera poner, ella sola, en la posición que tenía y se parta en uno o más trozos.
No hace mucho he podido leer que en un pueblo de la provincia, el alcalde tenía un pequeño encontronazo con el cura párroco por una piedra que el segundo había solicitado se le permitiera coger para convertirla en ara de una iglesia. Curiosamente el cura y el alcalde deben estar viviendo en distintos y alejadísimos puntos, ya que necesita el primer recurrir a la prensa para poder decirle el motivo de la negativa. Pues a ese mismo cura que es carteado mediante la prensa, aprovechando este artículo y SORIA SEMANAL, le indico donde pude encontrar la piedra de un ara que le sería difícil hallar en otro sitio, tan hermosa y adecuada para tal fin, la Diócesis no creo se opusiera y la lápida se escaparía de un ataque gamberril por parte de alguien y se podría salvar de una destrucción que no merece mucho y mucho menos sí, como en este caso, se puede evitar.
Ahora me voy a permitir hacer una pregunta que sé de antemano que jamás tendrán ningún tipo de respuesta, pero que espero que alguna vez, por cansancio o por coger despistado al responsable del tema en la Diócesis de Burgo-Osma, se decidan a dar algún tipo de explicación. ¿Qué se espera hacer con la iglesia de Paones, sabiendo que la reconstrucción de la misma y de sus tejados no se va a realizar? ¿Qué se piensa de esa joya románica que es el ábside y por lo tanto el presbiterio? ¿Se va a permitir que se vaya destruyendo y deshaciendo lentamente?
Cuando un hombre al igual que yo, recorre tantos y tantos pueblos de la provincia, ve tanto desastre y abandono, tanta destrucción de lo que es arte, también paisajes y naturaleza, se termina cansado, agotado, y duele el alma y hasta la raíz del pelo, al ver que no hay forma de conseguir explicación de alguien que sea el responsable de mantener y cuidar algo, que aún cuando ellos y muchos al igual, no le dan ningún tipo de valor o precio, hay que reconocer que lo tiene, y algo más alto de que parece. Pero sobre todo es que no comprendo cómo se permite destrozar y dejar abandonado a su suerte tantas y tantas joyas arquitectónicas y artísticas diseminadas por los cuatro puntos cardinales de la provincia.
Luego se dice: “¡Ay!” Han abierto una ermita o iglesia y se han llevado tal figura y tal trozo del retablo. ¡Qué horro!”
¿Cuántos lamentos habría que decir cuando vemos que se destroza sin beneficio para nadie, ni siquiera para los ladrones, tantos retablos y figuras, imágenes, ábsides, torres, etc, etc?


PAONES PERTENECE AL AYER
25 de abril de 1987
Carta recibida:

Soy un soriano residente en Londres, involuntariamente arrojado que fui a este país, en aquellos lejanos días, por causas de haber acabado la guerra de España, con el triunfo y por una mayor fuerza brutal, de los que se sublevaron contra un régimen democrático, que se había dado al pueblo español, cual era la República.
Pero no es mi intención ahora, referirme a lo concerniente de aquella desdichada contienda.
El motivo que me ha movido a dirigirme a usted con esos modestos renglones, es a la información que ustedes divulgan en SORIA SEMANAL del sábado 14 de marzo de 1987, página 5, y que firma JOSE MARÍA LUCAS. Información que se refiere a las ruinas del pueblo de Paones, ilustrada con la fotografía de la iglesia, la que ya prácticamente está hundida, como hundido también está el pueblo. Triste fin, el de este viejo pueblo y que a mi tanto me afecta.
Yo fui un habitante del pueblo de Paones en mi niñez, allá a comienzos de siglo, pues yo nací en el año 1903, y por supuesto, con frecuencia, yo entraba al interior de la iglesia. Y, si bien yo no nací en Paones, sino en la orilla del río Duero, término de Bayubas de Abajo, mis años de jovenzuelo los pasé en Paones, debido al prematuro fallecimiento de mí querido padre.
Mi padre nació y murió en Paones, y en ese fallecido pueblo también nacieron misa abuelos paternos y familia, y acaso todos sus antecesores desde tiempo inmemorables.
El destino forzoso, por una providencia que no sabemos, me alejó del pueblo de Paones por muchísimos años, y dando tumbos después, por la provincia y por otros lugares de España, la guerra, cuando acabó, me obligó a salir de nuestra patria.
Pero a pesar de mi ya dilatada y avanzada edad, por este amor latente, puesto siempre en el pueblecito de Paones, yo volví, hace poco más de un año, para ver, con mi mayor ilusión, el pueblo de Paones; la casa donde vivimos y murió mi padre; el cementerio y, cómo no, la iglesia.
Cuando llegué al pueblo, mi alma se me desvaneció por los suelos. Pues nadie me había anticipado semejante situación. La iglesia sin techo, sin santos ni santas; sin altares; sin nada. El cementerio, volcadas sus paredes de gruesos cantos por encima de las sepulturas, difícil ya de identificar aquel Campo Santo de Paones, donde reposan también los míos. La casa, o su puerta, toda desquiciada, que aún así y todo, no puede entrar a ver la habitación donde murió mi inolvidable padre. La plaza y las cales, cubiertas por las hierbas. Lo único que aún permanecía vivo, y pujante, eran los caños de la fuente, que arrojaban y arrojarán, su deliciosa agua que viene de las entrañas de la tierra; agua que yo bebí, a pleno placer, unos cuantos tragos.
También el juego de pelota permanecía en condiciones, y se diría que su pared, invitaba a que se jugara una partida de pelota, en ese juego tan genuinamente castellano. Pero en Paones ya no había juventud. Sólo una anciana, con la que hablé sentada en el poyo de su puerta, y que aún pudimos identificarnos, pero que esperaba, me dijo, una camioneta, que iría a recoger sus utensilios, y con profundo dolor añadió, tenía que abandonar Paones. Pues sólo 4 ó 6 personas quedaban en el pueblo.
Ese mismo día, con unos familiares, me fui a ver las ruinas de Termancia, y a mi regreso, volví a dar una vuelta y mirada por Paones. Y si me había invadido la tristeza, por los desastrosos resultados para Termancia, consecuencia de las peleas entre romanos y celtíberos, arévacos y pelendones, unos en propia defensa, y por pura ambición otros; yo me puse a meditar entre los ocurrido en aquellos históricos episodios de Termancia hace unos 2.000 años, y las ruinas ahora en estos tiempos modernos, sin paradoja posible, de lo uno con lo otro, pero es lo cierto, que yo sentí un mayor dolor más abrumado, al pensar que esos labradores y pastores de Paones, por culpa, quizá sólo de esos últimos gobiernos, en una larga dictadura, sin un ápice de patriotismo y por inercia e incapacidad; los vecinos de Paones se han visto sin ayuda ni protección en absoluto, y han tenido que huir y abandonar sus moradas, y cómo no, para siempre jamás, amén.
Y es que para preguntarse: ¿es qué las tierras de paones no están vivas todavía, como nos lo demuestran, y yo lo he visto ahora, sus campos floridos, en cada año y tiempo, donde brotan muchas especies de flores, por labranzas, por arroyos, por ciratos y caminos? ¿Y es qué no cantan los pajarillos, como yo los he oído, risueños, y los he visto que hacen la vida que nos ha marcado la naturaleza? ¿Es qué no hay allí también vida para los hombres? ¿Es qué esos campos no son saludables y aromáticos, que sirven para mantener fuertes los pechos de los hombres, como los hubo en mis lejanos tiempos? Mi meditación me ha dado como resultado, a mis 83 años ya cumplidos, que mi fe, ante todo y sobre todo, la tengo puesta en la sana y sabia naturaleza, bien sea por la creación o por la evolución, pero realista, como no lo es una gran parte de hombres que se las prometen de ser seres humanos.
Y termino aplaudiendo el trabajo de ustedes, en SORIA SEMANAL, encaminad a reconstruir, material y espiritualmente, los casos como el que nos ocupa ahora de paones, y aún confío que con la sana voluntad y labor de muchos, termine un día no lejano, la emigración, y muy singularmente la emigración al extranjero, que por una causa por otra, tantísimos dolores causa sobrellevarla. Y protejamos AL CAMPESINO, porque ellos preferentemente, son los que producen los alimentos, sin los cuáles no podría vivir la humanidad.

Fdo: J. Moreno Ortega



PAONES PERTENECE AL HOY




PAONES
30 de mayo de 2008



Veintiún años han pasado desde la publicación del primer artículo realizado en Soria Semanal sobre la triste situación de este pueblo, pequeño y coquetón.
En febrero de este año, un día claro pero frío, enormemente frío, me desplacé a Brías y, como es lógico, a Abanco, pensando regresar habiendo visitado Alaló y Paones. El frío y la curiosidad de las cosas nuevas que me produjeron admiración en Abanco, cosa que no pude ver en Paones, o sea, que importaba muy poco el perder el resto del día para que el alma se me pusiera más triste al comprobar la desolación de este pueblo.
A los pocos días de la inserción del artículo en Soria Semanal se recibió una carta firmada por J. Moreno Garrido, y publicada, que hoy, posiblemente, ya no se encontrará en su provincia, ni siquiera en la tierra. Por lógica, en su carta decía que nació en 1903 y me parece difícil que este encantador hombre, que reflejaba su amor sobre el pueblo de Paones, donde tenía enterrados a sus padres, y que él, por diversas circunstancias de la vida, tuvo que abandonar al emigrar de España al finalizar la guerra, y regresó unos días antes a conocer su pueblo, que no lo era, pero en él vivió desde su más tierna infancia, comprobó que lo que se escribió en Soria Semanal, cuyo artículo tuve, casi puedo decirlo con toda seguridad la desgracia de escribir, que la destrucción de la iglesia y el abandono del pueblo habían sido terribles, tal y como decía en ese escrito.
Aquel artículo está insertado como el Ayer y en aquel año, 1987, J. Moreno Garrido comenta el haberse encontrado con una vecina, desgraciadamente de avanzada edad también con la que habló sobre la pena que suponía el hecho de que el pueblo se fuera hundiendo. Pueden leerlo en el artículo. Aquella señora le dijo que estaba esperando un camión o medio de transporte similar para retirar los muebles y enseres de su casa porque se marchaba a otro pueblo, no recuerdo el nombre, pero si sé que era de Tierras Altas. Lo más seguro es que ambas personas por su edad ya nos hayan abandonado.
El empezar a escribir por Internet esta especie de periódico momentánea, pues esperemos que se pueda conseguir el soporte de papel, es para que puedan ver y leer al mismo tiempo el Ayer y el Hoy de la provincia soriana.
El lanzarme a rememorar aquellos artículos escribiendo el Ayer y el Hoy es debido a la gran y penosa sensación que me causó ver el último censo electoral, o sea el de la provincia, a través del cual comprobé que se han perdido en un breve plazo de menos de dos décadas más de 140.000 habitantes, aunque los sorianos no se den cuenta de ello. Al parecer no se asustan, ni piensan que a ese paso la provincia puede seguir existiendo muy pocos años más y reducida a la capital y seis localidades más.
Otra cosa triste es cuando recibí la guía telefónica, la blanca y la amarilla del año 2007. Me asusté al comprobar que se habían convertido en dos pequeños cuadernillos, que realmente dan pena y vergüenza.
Necesitaba información última sobre Paones porque, como he dicho antes, mi visita fue relámpago. Cogiendo de la guía telefónica los respectivos números, he llamado hasta nueve teléfonos diferentes para consultar unos datos. De todos, sólo he podido comunicarme con el señor Miguel Moreno A. quien me ha informado de los datos que les he pedido. Amablemente me han contestado y, ahora, creo que son suficientes para comprobar que es absurdo el desplazarme para fotografíar el municipio puesto que lo único que conseguiría sería que esas imágenes hicieran sufrir más a todas aquellas personas que las vieran.
Hoy las calles, eso lo puede comprobar pero además me lo han afirmado, están pavimentadas; se ha mejorado la iluminación del pueblo. Y un dato asombroso que me ha facilitado la señora de Miguel Moreno, es que hace unos pocos días estuvieron unos hombres que dijeron que iban a ir con la intención de reconstruir parte de la iglesia en beneficio del turismo. La mujer ignoraba si eran de la Diputación, del Ayuntamiento de Berlanga o, incluso, de la Mancomunidad Turística del Duero. De esta última me extraña.
Además, hay un refrán típico español: “Al burro muerto, la cebada por el rabo” que, dicho sea de paso, es hasta grosero insertarlo pero es que, en estos casos, el andar con ñoñerías es realmente canallesco. En el viejo artículo, reflejó que en 1866 la localidad tenia 351 habitantes; en 1987, habían bajado ligeramente llegando a la cantidad de nueve. Hoy, al parecer, son sólo cinco, ni más ni menos.
¿Es posible que en 101 años, que aún cuando parezcan muchos años, es la vida casi, casi, casi normal en la ciudadanía de Soria, se hayan perdido 342 habitantes? ¿Y qué al día de hoy, ventiún años más, increíble parece decirlo y escribirlo, la diferencia son de 4 habitantes menos, o sea 346?. PERMITANME PREGUNTAR que si es posible que alguien, que se considere soriano y que diga que ama a Soria, y que nadie mueva un dedo para evitar la ruina de esta provincia que, hoy en día, si quieren comprobar que es cierto lo que digo, pueden informarme en el Instituto de Estadísticas y por los medios, la provincia de Soria en metros cuadrados está más despoblada que el desierto del Sahara.
¿Se atrevería alguien a hacer algún comentario en el blog, en este Soria Ayer y Hoy, dando algún tipo de idea y solución que sirviera para dar alguna esperanza? Aunque esté escrito dentro del artículo de Paones que, por lo menos para mí, forma un pequeño círculo entre Paones, Alaló, Brías y Abanco, al que se puede llegar por sus propios motivos de belleza natural y artísticos, aunque ahora sean una ruina.
Este caso no se debe de tomar al pie de la letra, si en esta población de Paones, pero de momento, nunca en Brías, ni en Abanco. En Alaló, aún habría que dar un toquecito.
En aquel año de 1987 se firmó en el Ayuntamiento de Berlanga, siendo alcalde del mismo Carlos Lacárcel, y presidente de Castilla y León, Constantino Nalda, la Mancomunidad Turística del Duero, con la que se intentó, y así se constituyó, reunir toda la belleza de la ruta y fomentar el turismo con todas sus grandes bellezas naturales y paisajísticas.
Me gustaría volver a reunir en cualquier momento a los que fueron alcaldes firmantes y al presidente de aquel entonces de Castilla y León para dialogar y hablar, y volver a comentar el entusiasmo y renovar el gran interés reconociendo la importancia de esta Mancomunidad.
Me aburre, me desespera, me irrita y me enerva el ver que tantas grandes obras por desidia, abandono y necedad se malogra el porvenir de una comarca, de una zona y de una provincia.
Lo digo con fuerza, porque sin ser ni concejal, ni alcalde, ni tener ningún cargo político, desde el año 1986 luché en constituir ese organismo; algo que se consiguió un año más tarde. Desgraciadamente, los que firmaron han sido o se han retirado, o han sido retirados, empezando, de forma absurda pero política, prescindiendo de un entusiasta y para muchos castellano-leoneses estupendo presidente, Constantino Nalda; alcaldes, concejales de antes y de ahora, y sobre todo el pueblo que no se entera nunca de nada porque no tienen interés. Debe de pensar el soriano como los israelitas: “Que bajará el maná del cielo para poder recuperar la sensatez”.
Voy a citar un detalle curioso pero que todos los sorianos comprobarán que es cierto. Hoy vuelven a estar muy satisfechos porque Soria ha salido en televisión celebrando como gran fiesta el hecho de que el equipo de fútbol, el Numancia: “¡HA SUBIDO A PRIMERA DIVISIÓN!”.
INFELICES QUIENES PIENSAN ASÍ . Ese equipo de fútbol soriano lleva el nombre de una inmortal ciudad que es el símbolo de la libertad humana, su espíritu.
Como hombre que me gusta preguntar e informarme continuamente en todos los sitios y lugares, permítanme comentar una fórmula que asusta. Lo he comprobado en Galicia, Vigo; Mérida (Extremadura), Madrid y Almería. En todos estos lugares, en institutos y universidades, a estudiantes de Historia, y en los institutos a los alumnos de bachilleratos, les preguntaba dos cosas para mí muy importantes, a lo mejor no tanto para personas incapacitadas intelectualmente, sin ningún interés histórico: “¿Quién fue Viriato?” y “¿Qué es Numancia?”.
Las contestaciones para aquellas personas que simplemente recuerden sus más primitivos estudios primarios, las sabrán. Por lo tanto, quedan admirados cuando sepan que a la primera pregunta decían que Viriato era emperador o general romano; otros decían que era un cónsul o un cartaginés. Pero que Viriato fue un luchador por las libertades y que dio lugar a una de las más importantes frases: “Roma no paga a los traidores”, despidiendo entonces a los asesinos de su jefe. Y que la segunda respuesta es una ciudad que consiguió mantener más de cuarenta años a poderosas legiones romanas en lucha y caer todos antes de rendirse a la esclavitud romana, nada más contestaban, lo puede comprobar cualquiera, que era un equipo de fútbol que ha subido a Primera.
Sin embargo, todos pueden asegurar que así la provincia de Soria no se levanta. ¿Cree alguien que estoy equivocado?
Permítanme terminar como en muchas ocasiones hago: “¡Dios salve a Soria!”.

viernes, 30 de mayo de 2008

BRIAS AYER




BRIAS AYER
AGOSTO 1987

Hacía unos meses hablaronme de la iglesia, ermita y palacio de Brias, de sus maravillosos retablos como asimismo de la fabulosa iglesia de Abanco, con retablos y arte que encierran sus paredes y no menos elogios había recibido de un palacio que quedó sin terminar y que al cabo de los años, siglos, sigue en las mismas condiciones.
Creí sinceramente exageraban sobre la calidad de estos monumentos y bellezas, no podía esperar fuese superior a lo que me habían contado.
Un domingo del mes de septiembre decidí hacer lo que normalmente denomino una descubierta, en la que acostumbro a recorrer varios pueblos en forma un poco rápida para hacerme una idea de lo que puedo llegar a encontrarme, ver y que es lo que más merece la pena admirar.
Después de visitar varios lugares, admirar y como no, sufrir por su abandono y deterioro que día en día está padeciendo la iglesia de Paones, sobre todo el bello ábside románico, comprobar que en solo un año y pico que estuve por última vez, que se habían desprendido unas cuantas piedras más del interior del ábside, se habían ensañado los destructores, seres viles e inconscientes que destruyen y arrasan por el solo capricho de disfrutar en aniquilar el patrimonio que es de todos, emprendí camino hacia Brias.
La carretera, perdón por mi osadía al denominar así a ese mal camino, lleno de baches y trochas que parece este acondicionado por los fabricantes de neumáticos para poder aumentar la venta, que parte a la salida de Paones a su mano derecha.
Superados los seis kilómetros, ¿seguro que son seis?, (sinceramente da la sensación que esa cifra esté multiplicada por diez) que nos llevan a Brias, al entrar al pueblo se olvidan afortunadamente todas las vicisitudes de la indecente carreterucha que hemos dejado.
La primera impresión es que nos hemos equivocado de pueblo. No se puede comprender que en este lugar exista una torre de iglesia con esa valía y categoría.
Es cierto, ahí está, contemplándonos con su altivez, con su porte elegante y señorial. Era cierto, merecía la pena venir a contemplar aún cuando sólo sea esta hermosa torre. Si todo es igual a ella seguro que seguiré asombrándome con mayores bellezas.
Pregunté por el alcalde pedáneo, era un hombre abierto, simpático y agradable, junto a su mujer hacían una pareja encantadora siendo unos enamorados de su pueblo hasta la médula de los huesos. Ofrecióse a enseñarme la iglesia y todas las maravillas de “su” pueblo, tuve la suerte de no ser sólo él quien me acompañara, se agregaron otros vecinos del pueblo por lo que me puede enterar de grandes curiosidades y anécdotas simpatiquísimas, pero lamentables.
Cuando se abrieron las puertas de la iglesia entramos, mi cuerpo fue recorrido por un largo escalofrío de placer, quedé admirado de tanta grandeza de la nave y de los retablos que tiene. No pude menos que lanzar un ¡oh! muy prolongado y exclamar: “¡Qué maravilla!”.
¿Le gusta? Fue la pregunta que recibí al ver mi asombro. No supe ni qué contestar por encontrarme tan abismado y admirado que no tenía tiempo ni para despegar los labios. Pasado un rato dije: “Sí, es grandioso todo, realmente fabulosa y aun cuando me la habían ponderado sobremanera, jamás pensé encontrarme con algo similar.
Gracias a un vecino de Abanco, pueblo que visité al martes siguiente, junto con el de Brias, que de nuevo tuve que recorrer, pude comprobar que no me había equivocado sobre la fecha de construcción ni sobre algunos importantes detalles que guarda, al dejarme un libro editado en el año 1953 por E. Varela, descendiente de las familias que construyeron tanto la de de Brias como la de Abanco.
Inicióse la construcción en el año 1690 por el maestro arquitecto Manuel Conde, en orientación normal y en cruz latina, con gran bóveda circular en el centro del crucero, una sola nave con capilla independiente en el muro del Evangelio. Posee cinco retablos realzados por el Maestro Alonso Manzano, vecino de Valladolid, empezando el trabajo de los mismos el día 28 de abril de 1696, utilizando para la misma madera del pino del país. Son de estilo barroco y se encuentra sin decorar en el color noble de la madera.
En la capilla que hay independiente, se encuentra la Virgen con el Niño, que es conocida como Nuestra Señora de la Calzada. Impresionante imagen románica, posiblemente una de las piezas más antiguas y meritorias que se pueden encontrar y que puede pertenecer a finales del siglo XI o mediados del XII.
La puerta de la entrada principal se encuentra tapiada por tener malas condiciones las puertas y según me dijeron entraba demasiado frío por las rendijas, empleándose una situada en un lateral, junto a la entrada de la torre, encima de la puerta principal se encuentra un enorme y la torre está blasonada en el centro de sus cuatro lados por los escudos de la familia Aparicio-Navarro.
Mientras admiraba la imagen de Nuestra Señora de la Calzada, unos vecinos me comentaron que era una peña que la corona de la Virgen hubiese desaparecido, no le di mayor importancia aún cuando si era de la misma calidad de la que aún mantiene el niño seguramente fue de plata. Insistieron en varias ocasiones sobre el tema y pregunté: “¿Hace mucho que desapareció?”. “No, que va, hace muy pocos años. Un día que vino el Obispo del Burgo, un niño, ahora este mozo está estudiando en Madrid, comentó en voz alta: “¡Anda, ha robado la corona de la Virgen!”. El cura que entonces tenía a su cargo la parroquia, dándole un ligero meneo, le ordenó en forma tajante: “¡Calla niño o te doy una leche!”. Curioso, simpático, triste y lamentable, pues este cura vive en otro pueblo, sigue ejerciendo su ministerio, siendo sabido su nombre y lugar donde se encuentra en la actualidad.
A todos los vecinos del pueblo les gustaría conocer que ha pasado con la corona de la Virgen y saber si la pueden recuperar alguna vez. Yo creo que sí, que la podrán volver a ver sobre la cabeza de la venerada y maravillosa imagen. Quiero creer que fue retirada de la cabeza para su reparación y que por haber sido trasladado de la parroquia el cura encargado de la reparación, se le ha pasado el reintegrarla a la de Brias y la tendrá en otro lugar. Si así es, que solamente se puede pensar que así sea, espero que al salir a la luz este artículo, ese sacerdote retire la imagen en la que ha sido puesta la corona y la devuelva a su lugar, a la cabeza de la Virgen de la Calzada, es de Ella y lo lógico es que sea Ella la que la luzca, pertenece al pueblo de Brias y es lógico que sea el pueblo de Brias el que se alegre volviendo a ser coronada la imagen.
Un poco retirada del pueblo se encuentra la ermita de la Soledad, que en una época muy lejana, en realidad hasta la construcción de la nueva iglesia, fue la iglesia del pueblo, bajo la advocación de la Virgen de la Calzada. Una vez hundida la techumbre de aquella iglesia se convirtió en cementerio del pueblo.
Se conserva la antigua iglesia, posiblemente del siglo XII, la portada románica, con arco abocinado, seis columnas y seis capiteles, tres por lado de entrada. ¡Perdón! Ruego me perdonen este lápsus, son solamente cinco las columnas y los capiteles existentes, uno de ellos el central de la mano derecha, ha sido desmontado y robado y en la parte izquierda ya tiene preparado el bribón ladronazo que se llevó el otro para poderlo desmontar y robarlo tan ricamente, por lo que aconsejo a Teodoro Ayuso, alcalde de Brias, que con un poco de cemento, evitando que sufran daño aún cuando más sufrirán si se permite que lo roben también, sujeten de nuevo la columna al capitel y estos a la piedra base y alta.
En la parte interior se mantiene el ábside, con hermoso arco sustentado por dos fuerte columnas y bellísimos capiteles, en los que en uno de ellos, concretamente en el de la parte derecha, se ve perfectamente la talla de la Virgen de la Calzada, que se encuentra actualmente en la iglesia.
No, no he terminado de revelar maravillas de Brias, me falta decir del fabuloso y bien cuidado palacio que hay en el centro del pueblo, es de propiedad particular y reparada no hace mucho tiempo los tejados y las puertas, rodeado de gran y extenso jardín de huertas. Lo indico porque creo que en otro artículo tendré que hablar un poco más ampliamente de éste, como el que se encuentra en el pueblo de Abanco, que está separado de Brias por tres kilómetros, de distancia y también que dejaba para finalizar la fragua.
La fragua es un viejo y destartalado edificio casi a la salida del pueblo camino de la ermita de la Soledad. Pero ese destartalado local, tiene algo fuera de serie. ¡Demonios, cuánto alargo lo que puede ser! Es cierto, lo alargo por mi deseo de que a todos les suceda lo que a mí, que queden a-no-na-da-dos al contemplar un maravilloso sarcófago, posiblemente del siglo XV-XVI, semi enterrado en el suelo de la fragua y que durante años fue empleado para enfriar el agua que tenía los hierros de las rejas y otros utensilios de labor. Los habitantes ignoran lo que eso representaba y era, su valor o interés arqueológico.
Fue encontrado cerca de donde se halla la ermita y según algunos vecinos es posible que allí estuviese un cementerio, ya que cuando han labrado esa cerrada, se han encontrado lastras de piedra, que según un antiguo dueño pertenecían a tumbas que debían de haber por allí.
El pueblo carece de carretera de entrada como digo al principio del artículo, tiene las calles sin pavimentar. Está suficientemente abastecido de agua, de electricidad y hay un teléfono público rural. A parte de esto, carece de todo, de tiendas, bares, tabernas y ese largísimo etcétera.
Voy a reflejar su movimiento de población como dato curioso, no, como dato importante: En el 1867 su población fue de 278 habitantes. En 1961 era de 350 y en el 1987 solo con 50. Calculen el que lo desee el porcentaje del descenso sufrido en estos últimos años y agreguen que el 70 por ciento de los habitantes háyanse jubilados.
Sin embargo se puede asegurar que es junto al desolado Abanco uno de los puntos que podrían prosperar rápidamente.