martes, 29 de julio de 2008

FUENTELMONGE O LA NECESIDAD DE REMOZAR CASI TODOS LOS EDIFICIOS, PÚBLICOS O PRIVADOS

5 de Agosto 1986:

En el artículo anterior decía de su historia, situación y principal problema del pueblo, consistente en la falta acuciante de agua y el cambio necesario de la fuerza eléctrica de 125 a 220. También escribía sobre el entusiasmo e ilusión de la gente que compone el Ayuntamiento y de su alcalde; a medida que vaya explicando las virtudes y defectos de Fuentelmonge, iremos comprobando que, como se dice, todo está casi previsto. Que se realice o no, es otra cuestión, o como decía aquel príncipe de la península, no de esta, de otra que se encuentra por allí arriba, ¡este es el dilema!
Lo primero que tengo que acusar es que increíblemente se permita que gran cantidad de las ovíparas gallináceas y polláceos callejeen picoteando alegremente. Un pueblo con esos nuevos entusiasmos e ilusiones, con ese número de habitantes, no se puede permitir esos cacareantes espectáculos. Tengan en cuenta que ya en algunas poblaciones de España se obliga a los dueños de los perros a ir provistos de cubo, recogedor y pala, ¡y son los mejores amigos del hombre! Además, no hay derecho a que eso suceda, ni está permitido.
Comprendo perfectamente que la labor de un alcalde en un pueblo pequeño es enormemente ingrata, nada compensatoria, posiblemente por eso no es apetecido el cargo por la mayoría de las gentes. Es enormemente duro si se desea hacer algo por el pueblo, entre otras cosas procurar embellecerlo y hacerlo más acogedor, tenga que enfrentarse siempre con intereses particulares que se ven afectados en su comodidad si se les ruega, pide y ordena (qué pena que no se pueda aplicar en estos casos la famosa frase de “El Rey cuando ruega, ordena”) alguna acción que solamente puede llegar a afectar a su comodidad, aún cuado ésta vaya en perjuicio de toda una comunidad, casos de éstos hay a centenares en los pueblos. Pero se tienen también que ir acostumbrando los que se presentan para estos cargos y son elegidos por el pueblo, a estar dispuestos a sufrir estos enfrentamientos, teniendo y anteponiendo los intereses de la mayoría a los de una minoría, siempre procurando evitar dentro de los posible el causar las menores molestias también a esas minorías.
Esto viene a cuento, al igual que lo de las gallináceas callejeras, a la existencia de esos desguaces de coches situados detrás del edificio de las escuelas y del Centro Social, mejor dicho, entre estos edificios y el nuevo parquecito que se está terminando de construir. Creo no sería tanta molestia para el propietario o propietarios de esos restos de automóviles de retirarlos y alejarlos lo suficiente de ese lugar, al que tanto afean, consiguiendo con ello tres cosas, a saber: Evitar el peligro que supone para los niños que vayan a jugar al parquecito, la tentación de jugar entre los viejos coches, con el peligro que ello tiene. Quitar la fealdad que da al pueblo ese desguace dentro del mismo. Evitar un día obligar al Ayuntamiento, éste y otros que se constituya, el ordenar su retirada, con el disgusto o enfrentamiento que ocasionaría, no sólo por ser autoridad y vecino, sino también por lo desagradable que resulta siempre en enfrentamiento sea la causa que lo ocasiones, entre amigos y convecinos.
El pueblo, a parte del gran abandono que existe en suprimir el deterioro y fealdad de casi todas las fachadas, no creo que sean gastos tan altos los que ocasione simplemente el enjalbegado de las mismas a gran parte de los habitantes, está dotado dentro de lo que cabe (si no contamos con el problemón que significa esta gran carestía de agua y, que la poca que hay, sea de muy dudosa potabilidad, más el de la falta de suficiente energía eléctrica), de las condiciones necesarias hoy en día. Tiene las calles pavimentadas, alcantarillados y saneamiento, teléfono automático, tiendas de ultramarinos, estanco, bar instalado en el Centro Cultural Cántabos, que abre por las tardes y noches, médico, oficina de una entidad de Ahorro, panadería (tahona), talleres mecánicos.
Escuela donde acuden los 16 niños que están es edad escolar. El local, situado en el mismo edificio donde se encuentra el Centro Social, va a ser arreglado y acondicionado próximamente por el Ministerio de Cultura.
De los 230 habitantes que nos da el censo, un 50 por ciento supera la edad de 65 años, un 40 por ciento es de 16 a 35 años y el resto entre niños y edad intermedia.
Hace poco tiempo se formó, concretamente en el mes de mayo del pasado año del 85, y se aprobaron los estatutos de la Asociación Cultural La Romerosa, que tiene el mayor número de socios, fuerza y entusiasmo entre las mujeres del pueblo.
Este año como es lógico, por primera vez, nunca hasta ahora se había hecho algo similar, la Asociación ha programado una semana cultural, que se hará la semana anterior a las fiestas de agosto, con conferencias, teatro infantil, concursos de juegos infantiles, concurso de dibujo y pintura, campeonato de ajedrez, y con algunos acto más, tanto para niños como para adultos.
Uno de sus deseos, en esto coinciden plenamente con el Ayuntamiento, es lograr iniciar, para poder llegar a tener, una biblioteca lo más surtida posible. Han solicitado ayuda para la Asociación y para la biblioteca a la Junta de Castilla y León, pero aún no han recibido respuesta a su solicitud. Esperemos que no sean olvidados y consigan algo.
También se va a emprender el arreglo del frontón, gracias a la ayuda concedida por la Diputación Provincial.
El Ayuntamiento está formado por una sola sala, que hace todas las funciones a la vez, despacho de alcalde, secretaría, archivo, sala de juntas. Una cosa que me extrañó sobremanera es que me dijesen que no se había solicitado en ninguna ocasión ayuda de las que concede desde hace algún tiempo la Junta de Castilla y león para reparación y acondicionamiento o construcción a las casas consistoriales. En este caso tendremos que decir como en el del agua, ¿serán podencos o galgos?
Ahora se va a iniciar la concentración parcelaria del término del pueblo. Con esa parcelación, el Ayuntamiento espera que queden unificados los terrenos municipales con todo el beneficio que eso conlleva, pudiendo en ese momento preparar unos planes que tiene previstos para mejora del pueblo, pero, todo en realidad que condicionado atener resuelto el fenomenal problema del agua.
La iglesia es posible pertenezca su primera construcción al siglo XVI, de la que ha sufrido posteriores arreglos, la entrada es de finales de 1700 y la torre, casi gemela y copiada de la iglesia de Abión es de mediados del 1800. La entrada, aun de fecha avanzada, se podría definir como de estilo casi plateresco. El atrio está limpio posiblemente por ser todo el suelo de cemento. La conservación del edificio es buena, a excepción del tejado de la torre, en el que parte de uno de los aleros tiene verdadero peligro de hundimiento, y parece ser que no hace mucho tiempo ya ha caído alguna “piedrecita” que afortunadamente no causó daños.
El interior está bien conservado y con gran limpieza. El Altar Mayor es de estilo barroco recargado del 1750 aproximadamente, que será un placer contemplar a los enamorados de ese estilo, afortunada o desgraciadamente ese no es mi caso.
Lo que verdaderamente encuentro digno de destacar es un cuadro que aún a pesar de encontrarse en unas condiciones muy lamentables de deterioro, considero debe de ser de muy buena firma y la fecha de la obra sobre el 1630 al 1660 muy aproximadamente, corresponde a una pintura de la Virgen de la ¿Asunción? Y en la parte baja y en sus laterales el retrato del Sr. de Mendoza a la izquierda y el de su esposa a la derecha, baso mi opinión, por ser de la escuela velazqueña y corresponder los trajes de los esposos a los años de Felipe IV. Es una verdadera pena, y así lo rogaría y pediría, no se procure conservar en las mejores condiciones posibles, primero y sumamente necesario es el desclavarlo de su viejo bastidor, los pocos clavos que a él le sujetan, pidiendo aún para esa “pequeñez” ayuda y asesoramiento a alguien con conocimiento de esas labores y, posteriormente de que fuese protegido mediante cristal, también en este caso pidiendo consejo y asesoramiento a persona entendida, sinceramente creo merece la pena el intentar conservar y evitar su mayor y segura destrucción como se mantenga y siga en las actuales circunstancias.
Solamente me queda decir al ayuntamiento actual del pueblo que luche y persiga, insista y machaque a todos los niveles tanto de la Diputación como de la Junta de Castilla y León para lograr solucionar ese terrible y acuciante problema del agua que les hace tener pendiente sobre sus cabezas, colgada por un fino hilo, una espada más peligrosa que la famosa de Damocles.

REUNIÓN EN FUENTELMONGE PARA ESTUDIAR LA POSIBLE CREACIÓN DE UNA MANCOMUNIDAD

16 de Septiembre 1986

El miércoles, se celebró una reunión en Fuentelmonge, convocada por José María Lucas, para estudiar la posible constitución de una mancomunidad que agrupe a los municipios de la zona de las Vicarías. A la reunión asistieron los alcaldes de Monteagudo, Torlengua y Fuentelmonge y excusaron su ausencia los de Serón de Nágima y Bliecos,
La principal finalidad de esta mancomunidad sería conseguir el trasvase del río Duero al Nágima, para poder convertir en regadío toda la comarca de Vicarías y llenar el pantano de Monteagudo. El trasvase sería pensando exclusivamente en agua sobrante de invierno.
Para José María Lucas esta posibilidad es actualmente factible, pero no se podría lograr de forma aislada por parte de los municipios, dada la reducida población de todos ellos.
El trasvase de agua serviría no solo para transformar el secano en regadío, sino para solucionar un problema mucho más grave en estos momentos, como es el del abastecimiento domiciliario de agua en algunos municipios. Entre ellos, la situación más critíca es la Fuentelmonge, que ha permanecido durante todo el verano en alerta roja, aunque también han existido problemas en otros municipios como Serón.

TORLENGUA SE ENCUENTRA CON LAS MISMAS DEFICIENCIAS DE AGUA QUE EL RESTO DE LA CUENCA DE NAGIMA

20 de junio de 1987

Pertenece a los Campos de Gómara y dentro de éstos a la zona conocida como las Vicarías. Se halla a mitad de camino de la carretera que une Gómara a Monteagudo de las Vicarías, está bañado por el río Nágima (eso de bañado es un decir, desde hace unos años, hay que esperar que lloren los pájaros para ver un poco de agua en su cauce) y su altitud es de 883 metros.
En el año de gracia de 1866, su población era de 455 habitantes y el pueblo estaba constituido por 79 edificios de una sola planta, 86 de dos y 5 de tres. Uno de esos edificios contabilizados en aquel año y ya con 100 más encima de sus muros, se sigue habitando, es uno situado frente al lateral izquierdo del nuevo y feo (ha sido pintado de un color tan horrible, que parece lo hay hecho alguien que rechaza el sistema de ayuntamiento) edificio de la Casa Consistorial, según reza una fecha tallada en la piedra superior que forma el arco de entrada, es del año 1783.
Tenía en aquel entonces bastantes colmenares (ignoro si hoy existen colmenas en el pueblo, es un dato que se me pasó el preguntar a sus habitantes) distribuidas por todo el término municipal, estando los más próximos a 1.393 metros y los más alejados a 5.572 metros. Había cuatro molinos harineros (no existe ya ninguno) que eran: de Andrés Gonzalo, situado a 600 metros, de Baltasar del Mazo, a 300 metros, de Clemente Garijo, a 1,3 kilómetros y el más alejado del pueblo el de Felipe del Mazo que se encontraba a 2,7 kilómetros. Ermita de Nuestra Señora del Pilar, patrona del pueblo y donde se celebra la fiesta del mismo, que estaba, y está en la parte posterior del pueblo a 100 metros, y la ermita de San Sebastián, que también sigue existiendo a 200 metros, a la entrada del pueblo y cerca del cementerio.
Cien años más tarde, su población era casi la misma, se había mantenido hasta entonces, siendo de 430 almas. Pero, diez años después en el 1977, el censo de las primeras elecciones, éste era de 186 de los que tenían derecho a voto (mayores de 18 años) 153, de los que usaron su derecho sólo 120. En el censo del año 84, había descendido de nuevo a 170 y por último en las últimas elecciones del mes de junio éste había quedado reducido solamente a 144.
Todas las calles se encuentran pavimentadas, tiene alcantarillado y saneamiento, una tienda, un bar, centro cultural con bar y salón de actos para conferencias, proyección de películas, etcétera; luz más que suficiente para las necesidades y agua más que escasa para cubrir las mínimas necesarias. Frontón de juego de pelota recién reparado y terminado, gracias a la ayuda recibida del IRYDA de 200.000 pesetas y el resto a la aportación de todo el pueblo. El edificio del ayuntamiento ya he dicho que es de nueva construcción, pena del “colorcillo” con que ha sido “decorado” exteriormente. ¡No va a ser todo perfecto en esta vida y tampoco en el pueblo! Esperemos que cuando haya que volverlo a pintar de nuevo, se escoja un color que no “decore” tanto, la construcción lo merece.
La iglesia es de estilo gótico la parte correspondiente a la nave desde las dos capillas existentes en sus laterales al altar mayor, el resto hasta la torre, debió hundirse y desplomarse, por la nueva construcción, creo que sería a principios del 1800, siendo por lo tanto nueva esa parte. Los tejados han sido reparados y arreglados no hace mucho tiempo (¿dos años?) con la aportación de trabajo y económica del pueblo. La parte gótica que se mantuvo y mantiene será posiblemente de mediados del siglo XVI. El año pasado, se empezaron a picar las paredes para dejar la piedra vista, se han paralizado las obras, es lástima que no se decidan entre todos a terminar la labor emprendida, la piedra que aparece en las capillas y los muros, la correspondiente al altar mayor seguramente será de la misma calidad, es casi, la podríamos calificar, de sillería, para poder dejar toda esa zona convertida en un verdadero monumento, los retablos que ocupan estas partes, aún sin ser de una calidad muy buena, se realizarían de manera maravillosa, ganando todo el interior de la iglesia gran valor en belleza.
El exterior bien conservado, excepto el atrio y pórtico de entrada, sobre todo el primero que se encuentra lleno de escombros, y de suciedad por culpa de las hierbas y hasta de los sacos de plástico allí tirados. No concuerda que un pueblo que tiene tan cuidadas y limpias sus calles, se permita mantener un atrio en esas condiciones, siendo un espacio no grande y símbolo de la atención del pueblo por muchas circunstancias. Por ejemplo, es el paso al único monumento del pueblo.
Las ermitas, tanto la de la Virgen del Pilar, patrona del pueblo, está perfectamente arreglada; no así el entorno; la de San Sebastián últimamente arreglada y a la que se desea terminar poniéndole nuevo suelo, son junto con la iglesia lo más destacable del pueblo.
El verdadero problema es el de la falta de agua. El alcalde, José Alejandro Pérez, que ocupa el cargo desde las últimas elecciones municipales, me dice que para intentar solucionar algo el problema se hizo un sondeo de 1.076 metros de profundidad, que ha resultado inútil por la poca cantidad de agua conseguida. También se intentó buscar una solución con la limpieza de la fuente de donde se surte de agua instalando una tubería pero tampoco ha resultado eficaz. El problema no se ha subsanado y sigue existiendo.
Hablé con él al igual que hice con el de Fuentelmonge y Monteagudo sobre la posibilidad de la creación de una Mancomunidad de los pueblos que son regados por el Nágima, para poder conseguir un trasvase del sobrante de las aguas del invierno del Duero. Esto serviría para, haciendo unos pequeños diques en zonas naturales, solucionar primero el abastecimiento de los pueblos que se encuentran tan deficitarios y necesitados de este elemento tan imprescindible y segundo, para fertilizar toda la extensa vega que ocupan los términos de estos pueblos por donde discurre el Nágima, tierras enormemente fértiles y que podrían dar unos nuevos y mejores cultivos, no teniendo que estar solamente pendientes del cereal. En épocas muy pasadas y seguramente desconocidas por los habitantes que van quedando, toda esta vega era, comparada con el resto de los Campos de Gómara, enormemente rentable. Para demostrarlo voy a transcribir algo que demuestra que bien atendidos los campos de estos términos municipales, producen otros tipos de productos alternativos que pudieran dar un impulso para que no sólo se dejasen de despoblar, sino de poder empezar a recuperar algunos habitantes por el necesario aumento de mano de obra. Dice así: “Pues en los mismos lugares del Arciprestazgo de Gómara (son todos los pueblos) con el nombre de Vicarías, que confinan con Aragón, se coge vino, garbanzo, cáñamo y mucha alubia, también azafrán”. Añadamos a esto la posibilidad de volver a instalar los antiguos y numerosos colmenares.
Si en aquellos años de donde he sacado transcripción (año 1788) sin grandes medios y posiblemente con los mismos inconvenientes, a lo mejor un poco aminorados, de la poca agua del río, aún cuando parece que por entonces era algo más importante el caudal del mismo, se cultivaba todo eso, ahora, conseguido un caudal suficiente para el abastecimiento de los habitantes y sus necesidades, cada día mayores por el actual sistema de vida, volviendo a emplear aquellos cultivos, más los que las nuevas técnicas y gustos pueden ofrecer en los terrenos de zonas de huertas y regadío, unido a su temperatura, debido a su altitud, es muy buena, con respecto a otras zonas de la comarca, no tardaría en verse cambiar y transformar a todos estos rublos, entre ellos a este de Torlengua.
Solamente les falta también solucionar el problema de las basuras, en forma algo distinta del empleado ahora.
Esperemos que se logre ese trasvase y podamos ver cambiar el aspecto y la vida de éste y los demás pueblos, no sólo en beneficio de ellos, sino de toda la extensa zona que abarcan las Vicarías, y por lo tanto de la provincia.

CAÑAMAQUE ENTRE LOS "RAROS" COMPORTAMIENTOS ECLESIALES

12 de agosto de 1986

De los problemas sociales, municipales y asombrosos del pueblo ya he escrito anteriormente, ahora voy a seguir sobre el pueblo, las condiciones en que se encuentra lo malo y lo bueno (siempre en mi pobre criterio, es posible que si fueses rico no me molestaría en ellos) que tiene el pueblo.
Una vez recorrido con cierto detenimiento el pueblo, pregunté por el alcalde para intentar saber los proyectos que tenías sobre obras y mejoras (me encontré con un tema algo complicado del que ya habrán podido leer mi opinión, que será igual a la de muchos), que se pensasen realizar en el pueblo.
Mi asombro fue enorme cuando una vez en casa del mismo, e invitado a sentarme, una vez que me presenté, me dijo: “¿Viene también a escribir sobre nuestro pueblo? Pues muy bien, ya puede empezar a levantar el acta de defunción de Cañamaque”. Hombre, contesté, no creo que sea tan grave la situación del pueblo ni existan tan pocas esperanzas que pueda levantarse y resurgir. Pero ¿no ha recorrido el pueblo, no ha visto en que condiciones se encuentra, ha visto usted la juventud que hay?, ¿cuánto tiempo cree que puede tener de vida un pueblo así?
Seguimos hablando, tengo ante mí a un hombre al que he calculado unos 68 ó 70 años de edad. (¿Es posible que sea tan mal fisonomista?). Se llama Emilio Yubero Sánchez, y como he dicho es el alcalde del pueblo, le encuentro lleno de vitalidad, energía, fuerza y poseedor de una memoria en donde hay datos y fechas grabadas de tal forma que parece tener en el cerebro una computadora eficaz en sobremanera. Llega un momento en que quedo admirado, hablamos de años y me afirma haber cumplido los 80 en el mes de abril. Me resulta increíble. Ha estado anteriormente siete años como concejal y desde las últimas elecciones es el alcalde. Qué admirable me resulta encontrar a un hombre que con esa edad, aún tiene entusiasmo e ilusiones de ser alcalde y de hacer cosas por su pueblo. ¡Cómo es posible levantar acta de defunción de un pueblo con personas asi!
Y sin embargo, la realidad demuestra que no está muy descaminado en la sugerencia de defenestración de un pueblo, es posible que en realidad todo se tire por la gran ventana que se abre ante él.
En el año 1866, la población era de 405 habitantes, existían 60 edificios de una sola planta y 106 de dos. Como industria tenía una tejera y una fábrica de velas, esta última ha subsistido hasta hace pocos años. Dos ermitas, una dedicada a Santa Bárbara, situada a 1.5 kilómetros del pueblo en lo alto de un pequeño otero y otra a San Antón, que posteriormente al ser reformada y arreglada en el año 1886, se cambió a la advocación de Santa Ana.
A excepción de la iglesia y de las ermitas, todos los edificios fueron construidos a base de adobes ya algunos, los menos, a base de mortero. Al no ser recubiertas sus fachadas y al encontrarse deshabitadas las viviendas, poco a poco, el paso del tiempo ha ido cumpliendo su misión de ir derruyéndolos, llegando en los momentos actuales a encontrase más de un 40 por 100 en eminente ruina, y otros en total destrucción, afeando el pueblo a extremos inauditos al no ser retirados los montones de vigas y escombros, que al ser adobes, han terminado formando un amasijo de vigas y barro.
El opinar que es posible que el alcalde tenga algo de razón al decir que se puede ir haciendo el acta de defunción, puede que no lo dé las estadísticas con sus fríos e impersonales números, teniendo en cuenta que el hombre que así hablaba cuenta con 80 años cumplidos y ha podido ver suficiente historia de su pueblo en el transcurso de los años.
En 1967 la estadística nos da una población de 500 almas. En 1977, primer año que se celebran en España elecciones democráticas, el censo es de sólo 115, de los que tienen derecho a voto 99 y ejercen tal derecho 68; en el año 1982 en las elecciones de octubre ejercen el derecho a voto la misma cantidad de habitantes, 68; en 1984 queda rebajada la población a 93 personas y dos años después, en el mes de junio del presente año queda reducido a 83 y votantes que ejercen sus derechos son solamente 50. Viendo estos números, comprobando la rápida caída del pueblo, creo sea comprensible la falta de optimismo que existe sobre la continuidad del mismo.
Tiene alcantarillado, saneamiento, pavimentadas las calles, luz y agua más que suficiente, teléfono automático y una pequeña tienda de alimentación.
La Casa Consistorial se encuentra en un edificio de dos plantas, la parte baja destinada al ayuntamiento, consistente en una sola habitación que hace las veces de despacho del alcalde, secretaría y salón de sesiones, en estado de no muy buenas condiciones y bastante destartalado. La parte superior se encuentra cerrada y es el lugar que ocuparon las aulas del antiguo colegio.
En lo que fueron las escuelas, edificio ligeramente retirado del centro urbano, se ha aprovechado una de las alas en Centro Social, donde se dan reuniones, conferencias o mítines en época de elecciones y e abre como bar durante las fiestas. Es edificio formado por dos partes y con amplio espacio de terreno rodeado por valla metálica, se encuentra enormemente sucio y abandonado, pudiendo verse en uno de sus extremos los bancos, o pupitres, amontonados y convertidos en un montón de leña por las inclemencias de la lluvia, el frío, nieve y calores, se podrían retirar y darles el cometido que solamente tiene, el poder arder en cualquier estufa durante los días del frío invierno. La valla metálica, en las condiciones en que se encuentra, solamente puede ocasionar peligro para los niños que intentan jugar a su alrededor al estar caída, rota y oxidada, siendo un peligro continuo, un solo arañazo puede ocasionar infección a cualquiera.
El frontón consiste en una pared situada entre la carretera y la plaza, donde se encuentra el Ayuntamiento, en este caso sí que hay que dar una alerta importante por el gran peligro que existe, sobre todo en las horas de oscuridad; en la parte izquierda del frontón, hay un agujero de alcantarilla, sin reja. Carente de otra protección y sin señalizar el peligro.
La iglesia se puede asegurar que es única en la provincia y posiblemente en toda España. No, nadie piense que sea debido a su calidad arquitectónica o artística, es por el hecho singular de carecer del ara en el altar Mayor para poder celebrar la misa. ¿Cómo la podrá celebrar el párroco del pueblo? Exteriormente está muy bien conservada y cuidada, limpio el atrio. Interiormente no tiene nada digno de destacar como artístico. La última restauración o arreglo fue en el año 1958, en esa fecha se pintó el interior con un gusto tan horrible, que se asombra cualquiera que la cólera de los santos no cayera con energía fulminante sobre el culpable de tan terrible y fue agresión al buen gusto.
El Baptisterio se encuentra en n pequeño hueco debajo del coro, tiene una pila bautismal de agradable belleza y estilo románico. Pero (los peros, de verdad que me traen loco, tienen que salir tan a menudo) cuando después de contemplar y admirar la pila bautismal, levantamos la mirada hacia lo alto y no chocamos la vista con el techo, que corresponde al suelo del coro, sentimos un escalofrío que no recorre toda la médula y más, cuando e que me acompañaba durante la visita me dijo que eso se lo debían a un artista, hijo del pueblo, no pude nada más que responderle: ¿se atrevió a cobrar por esto?, claro que luego recapacité y comprendí que “se lo debían” y me dije: bueno, pues bien debido está.
Y ahora viene lo más increíble y por lo que digo que debe ser única esta iglesia en toda la provincia.
Debajo del coro, en el limpio suelo se encuentra depositada una losa de mármol que con toda seguridad es la que se emplea, ¿dónde?, ¿será de quita y pon?, como ara en la celebración de las misas. Pero si está en el suelo bajo el coro, donde en realidad se puede celebrar, a no ser que el párroco sea un fiel seguidor del díscolo cardenal Lefevre (francés por nacimiento y crianza) que se negaba en decir la misma que no fuese en latín y de espalda a los feligreses. Pero eso creo que quedó solucionado a.C. bastante tiempo, y la disposición de la celebración de cara a los feligreses y espaldas al retablo mayor, creo que corresponde a unos cuantos años, ¿catorce quizás?
Esto hace preguntarme: ¿cómo es posible que aún esta iglesia que está en un pueblo que para Soria se puede considerar bastante habitado, siga con el antiguo Altar, las barandillas y sin tener instalada el ara en sus sitio o lugar?
He oído hablar en lo referente a política de extrema derecha, de extrema izquierda, refiriéndose a esos que siempre están dispuestos a ser más que los que tienen aproximadamente sus mismas ideas, de los radicales y cabezones. Pero jamás vi ni oí hablar que existiera una extrema eclesiástica, ¿será éste uno de esos raros casos?
Es increíble que en un pueblo donde existen conflictos, incomprensibles para mucha gente, nos encontremos con un caso tan rarísimo hasta dentro de la misma iglesia.

HACIENDO CAMINO. MONTEAGUDO DE LAS VICARÍAS

17 de mayo 1984

Sé, desgraciadamente, que el querer acercar y llevar nuestros sentimientos hacia otras personas por medios de escritos, ya sean artículos o libros, tardan mucho en ser comprendidos, si llegan a serlo alguna vez, en parte por falta de lectores, y más por el sentimiento de los habitantes de los pueblos, enormemente contrarios a cambiar y admitir sus fallos, o aquello que se puede oponer (aún cuando sea de manera muy superficial) a sus cerrados intereses o comodidades, rechazando la verdad, si esta es dura, siempre será rechazada con mayor fuerza, aún cuando sea indiscutible e irrefutable, verdad desgarrada, como la que nos presentan casi todos los pueblos de la provincia, sin que de ello se salve ni la capital.
En esta ocasión, escribiendo sobre este pueblo, desearía que la tienta de la pluma se convirtiera en tensas cuerdas que voltearan grandes y potentes campanas para poderla teñir con violencia y que su poderosa voz, al son del toque de arrebato, despertaran alarmados todos sus habitantes, y prestos y decididos, como si de un enorme fuego se tratase, se lanzasen como si de un solo hombre se tratase salvarlo de la catástrofe que se les avecina, mejor dicho, que tienen encima y que es más peligroso que un fuego, pues este no ocasiona ni humo, ni llamas pero destruye lo mismo o más. Esto lo tienen que evitar con todos los medios a su alcance, que afortunadamente pueden decir que son muchos.
Se alza a 803 metros de altitud, de extremo de Castilla en límite con Aragón, antigua frontera de los dos reinos; pletórico de historia, de la que conserva el castillo-palacio, las murallas (mal conservadas y tratadas) y la reformada iglesia, todo ello nos habla de la antigua grandeza e importancia que en su día tuvo, y que afortunadamente aún mantiene y conserva en buenas condiciones.
Posee todas las comodidades que la vida actual no da y exigimos. Agua corriente, alcantarillado, teléfono automático, pavimentación, gasolinera, estación de ferrocarril, en la línea Valladolid-Ariza; dos bares, dos tiendas de alimentación, escuela, en la que se imparte hasta 5º de EGB, los grados de 6º, 7º y 8º, se cursan en Santa María de Huerta, a donde los niños de desplazan (nunca mejor dicha una palabra en dos acepciones) en régimen de internado de lunes hasta viernes, por la tarde.
Paso a visitar en solicitud de algunos datos y a pedir poder ver detenidamente la iglesia por dentro, al cura párroco D. Esteban Poza Pérez, persona de la que guardaré un grato recuerdo, tanto por su amabilidad, como por el gran humanismo que emana de su palabra; creo no equivocar mi opinión al considerarlo como un gran misionero en tierras civilizadas. Me informa que la iglesia fue restaurada en el año 1980 en su parte exterior Norte y en una nueva cubierta de su estructura por la Dirección General de Arquitectura, gracias a un presupuesto de 12.700.000 millones de pesetas; más posteriormente, fue concedido otro de 4.700.000 millones de pesetas para el arreglo del interior. La iglesia está dedicada a la advocación de la Virgen de la Muela.
Es de estilo gótico, seguramente de principio del s.XVI; de destacar es su entrada, con la curiosidad de la rotura de simetría, en su interior dos capillas abovedadas de estilo gótico, teniendo adosados a sus entradas escudos tallados en piedra con flores de lys; el coro, plateresco mudéjar, tiene así mismo dos escudos nobiliarios, también en piedra; el Altar Mayor con la imagen de la Inmaculada Asunción y, por último, el retablo de Santiago.
A la salida del pueblo, en la carretera de Gómara, está situada la ermita de Nuestra Señora de Bienvenida, que por su forma y tamaño, bien pudo ser también iglesia del pueblo; fue restaurada en el año 1710, encontrándose hoy en lamentable estado de conservación interior. Hay que tener en cuenta que fue declarada Monumento Histórico-Artístico de Interés Provincial. Que palabros son empleados cuando se proyecta “dignificar” esos monumentos artísticos-históricos, manteniéndolos en ruinas. ¿Será que cuando se derrumban quedan más atractivos y bellos? Si es así… ¡Qué hunda rápido!!! Así, una vez hundido, podremos saber de que forma queda mejor.
Una cosa que no deja de admirar a los que visitamos Monteagudo es el cementerio, construido por el año 1930. Es imposible no quedar sorprendido al contemplar la forma de su entrada, siempre queda la duda de que si no se empezaría a construir para plaza de toros y, faltando presupuesto, se decidieran convertirlo al final en el cementerio. De verdad, que estoy casi seguro que no exista otro en toda España, con esa rara y curiosa estructura.
En la carretera que le une a la N-11, y a cinco kilómetros del pueblo, se alzan las ruinas de un castillo en lo alto de un cerro, y en la ladera una ermita aún en perfecto estado de conservación ¿por cuánto tiempo? Lo ignoro, pero no creo que sea por mucho, que estuvo dedicada a la advocación de la Virgen de la Torre. Existe un detalle curiosísimo, según parece, y aseguran que lo es, el límite de Castilla-Aragón (o Soria-Zaragoza) pasaba por el centro de la misma ermita, cruzando este límite también por en centro de la pila bautismal que aún se encuentra en ella (sí, si, no se asombre, todavía no ha sido robada) correspondiendo la parte norte del cuenco a Castilla y la parte Sur a Aragón. El castillo, que pertenecía al patrimonio municipal, fue vendido hace unos cuantos años a un particular. Sigue hundiéndose a más y mejor. ¿Se acordará esa persona que un buen día le vendieron y compró un castillo?
Otra curiosidad es el cementerio viejo, que perteneció, y creo sigue siendo de la Iglesia. Su entrada es seguramente del siglo XVI. Mantiene una sepultura-mausoleo muy bonita, que perteneció a los Sres. de Monteagudo, más una cruz en forma de estela mortuoria de forma redonda, sumamente original. Pasar a verlo, es imposible si lo intenta hacer por la puerta, se encuentra firmemente cerrada, pero no se preocupe, puede hacerlo sin saltar siquiera por cualquier lugar de lo que en su día fueron tapias.
Creo que la Iglesia y el Ayuntamiento, se debían de poner de acuerdo, y bien de forma compartida o por cesión al Municipio del lugar, se decidieran en arreglar y embellecer el sitio, tirando lo despojos de sus tapias, manteniendo su portada, estela, cruces y sepulturas, ajardinarlo, plantar unos cuantos cipreses, sauces y chopos, logrando crear un parque de ensueño, de gran belleza y encanto. Es idea que dejo caer y que no debía ir a saco roto, aun cuando soy consciente que al dejar caer una idea, esta se rompe en mil pedazos. Pero deseo señalar que siempre estaría mejor en la forma que indico que no en su actual embellecimiento, convénzanse los causantes, que por mucho que se lleve y esté de moda el surrealismo, el decorar con orinales viejos, pucheros desportillados, cubos rotos, zapatos y zapatillas apolillados y raídos, más unas cuantas porquerías, aun existen muchas personas, que no encuentran belleza en esa forma de “decorar” y se acostumbra a pensar algo mal de los aficionados “decoradores” a los que hay que decirles: “Por favor, no sean guarros, que en vez de embellecer, lo que hacen es desprestigiar un bonito lugar, a un pueblo y a sus gentes. Empiecen a respetar a los suyos”. No hay derecho que un pueblo que mantiene muy bien cuidadas y limpias sus calles, permitan les desprestigien alguien de esas feas y cochambrosas costumbres.
Su historia está totalmente unida a sus murallas, puerta de entrada al pueblo y a su castillo-palacio, antigua casa feudal de los Mendoza, posteriormente los Sres. de Almazán y a los Sres. de Monteagudo. Hoy, ese palacio pertenece al patrimonio
municipal. Todo ello, ha sido declarado como Monumento Artístico-histórico de Interés Provincial. Han sido concedidos hace poco la cantidad de 30.000.000 de pesetas para la restauración del castillo-palacio. Voy a hacer un inciso sobre este tema, lo dejaré para después, pues creo necesario antes explicar la situación actual y real del pueblo.
Encuentro afortunadamente a Benjamín Martínez Blanco, nombrado alcalde en el año 1947 y cesado en el cargo en el 1972, fue alcalde durante 25 años, el cual me informa que cuando fue nombrado, el pueblo tenía 900 habitantes, en el 72, a cabo de esos 25 años, quedaban solamente 600, y hoy, la población total es de unos 450, de los que más del 70 por ciento supera la edad de los 50 años. Fácil es darse cuenta que dentro de 15 años, o menos, el pueblo se puede considerar acabado, será otro de los muchos del que se podrá decir: “Fue”.
El ganado lanar, que no hace mucho contaba con 15.000 cabezas, en estos momentos no alcanza la cifra de 3.000; la viña no llega a las 400 cepas, el manzano en cuatro años ha perdido el 50 por ciento de sus árboles; el cultivo de la remolacha, que llegó en su día a ser importante, es totalmente nulo; el embalse, llamado de Monteagudo, o Pantano Chico, y que se terminó de construir hace poco tiempo, debido a la sequía sufrida y por haber sido construido pensando en el abastecimiento del río, que de tal nada más tiene el nombre, si se desea ver agua en él, deberá ir provisto de unos cuantos cubos o baldes llenos del líquido elemento y arrojarlos antes al pantano; no tiene cría de cerdos; carece de ningún tipo de industria; no existe ninguna plaza hotelera, y para más fatalidad, en los últimos tres años de sequía, el cereal brilló por su ausencia.
Este, a grandes rasgos, es el panorama actual de tan maravilloso pueblo, no hace falta ser un futurólogo de prestigio para comprender que su futuro, a muy corto plazo, es enormemente desalentador.
Aun viendo de un color tan fúnebre y oscura su existencia, estoy plenamente convencido de que puede, no solamente salvarse, que debe hacer, si no que puede empezar a levantarse rápidamente buscando soluciones (que las tiene), emprendiendo un nuevo camino en forma unida, racional y entusiasta.
Posibilidades para ello no le faltan y muchos y variados motivos, entre ellos, la fácil comunicación con Madrid-Zaragoza-Barcelona, por la gran proximidad de la N-11; su estación de ferrocarril le puede ayudar abaratar la salida y recepción de productos; por todo lo que guarda de belleza histórico-artística y encontrarse en los cruces de Morón-Almazán y en el de Gómara, puede animar y encabezar parte de unas rutas turísticas, que se pueden hacer desde la N-11. Ahora es cuando basándome en esto último, vuelvo sobre la restauración del castillo-palacio.
Pregunté a Teodoro Labanda, actual alcalde (parece hombre decidido y con buenos ánimos) sobre el destino que se le iba a dar al palacio una vez terminadas las obras de restauración. No lo tienen decidido, han pensado, que lo mejor, será dejado para residencia de ancianos, o sea, si el fin del palacio al final es ese, es que se empieza a preparar ese 70 por ciento la “jaula de oro” para ir terminando sus días. ¿Es humano? Bueno, a lo mejor sí. ¿Es lógico darle ese fin? ¡De ninguna manera! De esa forma, se pierde una gran ocasión para ayudar a levantar el pueblo.
Una vez reconstruido ese palacio, se pueden optar por dos soluciones por igual de buenas, que en realidad en una sola. La primera, convertirlo en un parador provincial de turismo explotado por el Ayuntamiento. Esto crearía riqueza y puestos de trabajo. La segunda, ofrecerlo en explotación, mediante un buen alquiler rentable a una fuerte empresa hotelera durante unos años a los que al finalizar pasaría con la inversión que se hubiese hecho al Ayuntamiento si este lo considerara de interés. De una forma u otra, la verdad es que crearía bastante riqueza y puestos de trabajo. Es innegable mucha gente siente un verdadero placer en comer y dormir en estos paradores que han sido palacios o castillos antes que en ningún otro sitio.
Deberían también ir pensando en formar una mancomunidad con los ayuntamientos comarcanos, para todos en una unión fuerte, que es la que queda la fuerza, intentar (por hacerlo no se pierde nada) al crear riqueza con algún tipo de industria, fomentar el turismo, unificar gastos, estudiar nuevos cultivos, pensar que tienen una buena tierra para alfarería (que en su día ya existió) tanto industrial como artística.
Y por último pensar que si los poquísimos habitantes que quedan, no hacen nada por levantarse, son apáticos e indiferentes al futuro, opinan de manera fatalista que ya no hay no hay nada que hacer que todo es irreversible, el día de mañana sus descendientes dirán y con razón que ellos han sido los culpables del hundimiento y desaparición de tan histórico, artístico, bello y encantado pueblo.

EL CASTILLO-PALACIO DE MONTEAGUDO O LA PÉRDIDA IRREPARABLE DE UNA HOSTERÍA TURÍSTICA

11 de febrero de 1986

Me veo en la necesidad de no hacer sólo un artículo sobre este encantador, histórico, monumental, bello, rico y, si se animan sus gentes y autoridades, de enorme porvenir, pueblo de Monteagudo, en uno sólo sería imposible por su extensión y el poder escribir sobre toda la enorme “tela” que tiene por cortar.
En mi última visita, hubo alguien que me dijo que no le gustó un artículo que escribí sobre este pueblo hacer cerca de dos años, que era muy fácil escribir solamente sacando defectos y no dando soluciones. Bien, en esta ocasión voy a intentar hacer ambas cosas, aun cuando en aquella ocasión también lo hice, a la vez, pero pidiendo a los lectores del pueblo que lo lean detenidamente, piense en lo escrito, vean los fallos que cometo y, a los pocos días vuelvan a leerlo, y si se encontrasen erróneamente dolidos por algo, tendrán que reconocer que el único afán de estos artículos es que Monteagudo se levante y tome la preponderancia y vida que tal lugar merece, no sólo en beneficio del pueblo, sino también en el de la provincia, que lo único que la provincia puede y debe desear es que poco a poco, pero la mayor rapidez posible sus pueblos empiecen a florecer y no sólo a recuperar la vida perdida, sino mejorarla y renovarse en todos los aspectos.
Empezaré comentando el censo de población, que siempre es un dato importante y desconcertante en casi todos (mejor sería decir todos) los pueblos de la provincia.
En 1971, el censo es de 950 habitantes; en el año 1977, entramos en los censo con datos curiosos, la población de derecho era de 481 habitantes; electores, 404; (fijémonos que en este caso figuran 77, por lógica inferiores a 18 años); votos emitidos, fueron 288; en el año 82, el número de votantes fue de 281, dejasen de votar 116 de su habitantes; esto nos permite pensar dos cosas; la primera, es la posibilidad de que estas personas se hallen en edades superiores a los 70 años y sea el motivo de su despreocupación, u la segunda, es que el censo se encuentre engordado como en tantos y tantos pueblos, no siendo en realidad los habitantes que figuran al encontrarse fuera de la población por múltiples circunstancias, pero que siguen figurando como residentes del mismo.
Sin meternos en grandes problemas, podemos comprobar que del año 71 al año 82, la población perdió 500 habitantes. Según las estadísticas en el año 82, la población perdió 500 habitantes. Según las estadísticas en el año 82 los menores de 18 años eran 77, los habitantes sabrán si esa cifra es cierta. ¿De verdad hay esa cantidad de juventud? Si incluimos como dato curioso, del que si no es verdad que lo rectifiquen, el de los nacimientos en el pueblo durante los últimos siete años ha sido de 6 bebés (niños o niñas) y que de los que siguen residiendo en el pueblo más del 65 por 100 tienen o están a punto de cumplir los 65 años de vida. Visto desde la frialdad de las estadísticas, hay que pensar que el porvenir que le espera al pueblo no es muy feliz ni prometedor. Sin embargo, puedo y se puede demostrar que es todo lo contrario, que el pueblo tiene suficiente poder, riqueza y oportunidades, para dar un giro de 180 grados en amplio beneficio y prometedor futuro.
Cuenta para ello con fuerte potencial agrícola y ganadero; importante núcleo turístico que podría crear bastantes puestos de trabajo explotando su propio turismo y haciéndose cabecera de entrada de toda la zona de Cataluña y procedente de ella, hacia Morón y la Zona (hoy mancomunada) turística del Duero.
Inconvenientes a superar: la dejadez, el abandono y fatalismo de la mayoría de sus habitantes que consideran imposible la recuperación y levantamiento del pueblo. Son comentarios normales por parte de los mismos, la falta de juventud; que la poca que hay se encuentra fuera estudiando y que por regla general no regresarán al pueblo, considerando lo más normal del mundo esa errónea opinión. Digo errónea porque nunca depende de ellos el evitarlo dando y dejando a esa juventud los cauces necesarios para su desarrollo evitando su emigración, juventud que con los estudios y conocimientos adquiridos, con una nueva visión joven, clara y abierta de futuro, saben perfectamente que con unos medios para realizarse plenamente, con la ayuda y el apoyo de sus mayores, para “hacer las Américas” no necesitan salir de su pueblo, provincia, región ni España.

EL CASTILLO PALACIO
En compañía del alcalde, Teodoro Labanda, de Agustín Martínez y otros dos concejales de Ayuntamiento, estuve visitando las obras de restauración y recuperación del antiguo castillo-palacio de los Mendoza. De la visita y la conversación mantenida con todos ellos, me enteré de cosas que hacer hervir la sangre por incomprensibles en los momentos actuales, en que aún algunos crecemos son de verdadero revulsivo y revolucionario cambio social, momentos donde hay que intentar suprimir todo tipo de aprovechamiento particular cuando va en perjuicio de una comunidad y contra los interese de todo un pueblo que lucha (en muchos casos sin darse cuenta) por mejorarlo.
En el mes de abril o mayo del año 84, se aprobó un presupuesto de unos 30.000.000 millones de pesetas, para las obras de restauración del edificio, interior y exterior. Al pasarse las competencias a Castilla-León, estas obras dependen de la Consejería de cultura de la Junta, y de la propia delegación de Soria. Una vez terminadas las obras, serán entregadas al Ayuntamiento que es en parte el propietario del edificio.
Me voy a valer de la conversación mantenida entre los señores, llevada de forma intrascendental, que me dan lugar a hacer comentarios y preguntas de difícil respuesta pos absurdas e incomprensibles por parte de los causantes que me obligan a hacerlas.
En el patio interior del palacio, se encuentra un profundo aljibe que ha sido limpiado y restaurado. Al asomarme a verlo, comenté la perfección de su construcción y la profundidad que tenía. En esos momentos, se hizo uno de esos comentarios curiosos y absurdos; fue que habían salido del fondo piezas curiosas, que el delegado de Cultura se llevó a Soria. Piezas que no conocen ni han visto ninguno de los representantes del Ayuntamiento. Y aquí viene la primera de las preguntas. ¿Cómo es posible que el delegado de Cultura de Soria se lleve a la capital, mejor dicho a su despacho 8creo que estarán allí) cualquier tipo de piezas, con o sin valor, que por lógica pertenecen al Ayuntamiento y pueblo de Monteagudo, sin enseñarlas ni siquiera decirlo o comunicarlo en el momento de llevárselas’ Comunicarlo por encima cuando se encuentran en su poder o en su despacho, ya no tiene importancia ni valor, solamente tiene los tintes de supremacía y desprecio hacia un pueblo, dueño por lógica de esas piezas. Ya digo que no entro en su mayor o menor valor material, sino en el hecho en sí y en lo que significa.
En el interior tiene una balconada corrida, encima del patio, que se puede considerar ya casi terminada de reconstruir, me extrañó que faltaran unos tres o cuatro metros de balconada para llegar a cerrar el ángulo, y que además se ve perfectamente que anteriormente era así como estaba y que estos señores recordaban haberla visto hace muchos años en tal forma de finalización.
De aquí partió otro de los intranscendentes comentarios por parte del alcalde. Me dirigí (no recuerdo si al consejero de la Junta o al delegado de Cultura) con indicación y ánimo de que esa balconada fuese terminada en la forma que todos recordaban –y en verdad estaba- pero me contestaron que el presupuesto era el que tenían y la restauración estaba planeada de otra forma, que cuando les entregaron las obras si querían que lo ampliasen ellos. Enhorabuena, mi felicitación al dador de la contestación. Esperemos que jamás sea encargado ese señor de restaurar un antiguo coche, máquina de ferrocarril o simple carro, ya que si no se ha previsto, por incompetencia u olvido, en los planos de colocación de las ruedas o de alguna de ellas, difícil sería el poderla emplear. Y ahora la pregunta. ¿Cómo es posible esa respuesta?, cuando lo lógico es que si se ha aprobado un presupuesto de 30 millones, no se debe de dejar una obra coja o mal terminada, debe estudiarse y ver la forma de hacer una pequeñísima ampliación del presupuesto, que sería lo que podría suponer la terminación perfecta de la balconada. ¿No es incomprensible tan tajante negativa? El que así contestó, piense que está jugando con el dinero del erario, dinero de todos los españoles, dinero, por lo tanto, que deseamos sea lo mejor empleado posible, nunca de ninguna manera de la del “aliguí aliguí”.
Ahora voy a tratar del caso que más asombro e indignación puede causar, un motivo que puede dar al traste todo proyecto que se intente sobre el castillo-palacio y que pudiese beneficiar a todo el pueblo.
Hace años, una parte del palacio, concretamente parte del ala derecha, fue adquirida por una vecina de Quintana Redonda, fallecida y enterrada en el antiguo cementerio –que, por cierto, era de propiedad eclesiástica y sigue siéndolo, del cual posteriormente y dentro de otro artículo comentaré algo sobre él-. Sus herederos son dos –ignoro si señores o señoritas- mujeres que creo tienen residencia en Madrid, las que según referencias no han ocupado jamás esa parte del castillo.
Ahora viene lo curioso por tres vertientes o lados, una de la de las propietarias de esa parte, otra la del Ayuntamiento y, por último, por el Ministerio de Cultura, Consejería o por quien sea responsable del presupuesto de la restauración y conservación del castillo.
Las primeras eran propietarias de un montón de piedras en situación totalmente ruinosa, que con toda seguridad nunca habrían pensado en gastarse ni un duro.
(continuará)

MONTEAGUDO: ENTRE EL EMBALSE, SIN AGUA, Y LAS INVERSIONES SIN TURISMO

18 de febrero de 1986

Unos 110 millones de pesetas, aproximadamente, fue el importe de la construcción del embalse de Monteagudo o “Pantano Chico” cuyas obras se terminaron hace unos cuatro años.
Desde entonces, el embalse no ha servid para nada, nunca ha podido ser utilizada el agua embalsada, sencillamente por no haber tenido agua para ello. La sequía de los últimos años no ha permitido llegar agua abundante, ni escasa; en realidad, nunca ha tenido agua. En estos momentos, cuando la pertinaz sequía parece haber remitido, el día 4 del presente mes, el agua embalsada alcanzaba 2, 65 centímetros; teniendo en cuenta que la salid se encuentra a dos metros, solo se disponen de los 65 centímetros para riegos.
Par poder subsanar esa carencia de agua, se han empezado a hacer dos perforaciones, en distintos lugares, y poder sacarla del subsuelo y trasvasarla al embalse. Esto, que para hasta lógico, es una verdadera incongruencia. Para todo el mundo es evidente que si se quiere o desea incrementar el nivel con aguas subterráneas, las prospecciones y las perforaciones deberían hacerse a un nivel más alto de la situación del pantano, esto que es lo normal para todos los “profanos”, no es considerado de igual manera por los “expertos” –que lo deben de ser en sobremanera-, nadie tiene conocimiento de que se hayan efectuado estudiaos geológicos ni prospecciones antes de decidir el sitio que era elegido para “pinchar”, así que con su experiencia y grandes conocimientos, estas perforaciones, se están haciendo a unos niveles muy bajos con respecto al nivel del pantano.
Ahora bien, hay una cosa cierta que todos los ignorantes profanos vemos con claridad, en caso de que llegasen a aflorar esas aguas subterráneas donde se están buscando (indicando que una de las perforaciones ha llegado a alcanzar más de 300 metros sin ningún éxito), se tendrá que instalar un costoso bombeo para elevar las aguas, eso, en caso que llegaran a encontrarse.

EL NAGIMA, RIO MOLINERO
El embalse se hizo para ser abastecido con las aguas del río Nágima. Sobre este río voy a recoger unas notas del diccionario Madoz, correspondiente al 1884, o se hace un poco más de un siglo. Dice así: “Nace en el término municipal de Bliecos, al poco tiempo de su nacimiento ya impulsa varios molinos correspondientes a Bliecos y Serón de Nágima, en cuyo último punto, más abajo del Santuario de Nuestra Señora de la Vega, recoge las aguas del arroyo que baja de Mazaterón, sigue al término de Torlengua, donde también le afluye un arroyo; pasa luego por la granja de Cantagos y continúa por los términos de Fuentelmonge, Monteagudo y Pozuel, en cuyo último pueblo abandona la provincia, penetrando en la de Zaragoza para desaguar en el Jalón, frente a Monreal de Ariza. Aunque corte de caudal, generalmente, es de curso perenne y terrible en sus debordaciones, muy frecuentes en los veranos tempestuosos.
Han pasado ya 100 años, su cauce ha sido regulado para evitar esa raras inundaciones, su caudal ha ido remitiendo constantemente durante los últimos años y, desde hace 12, hasta los momentos actuales, es prácticamente nula.
Me asombra la alegría con que son empleados los fondos públicos, los despilfarros que con ellos se han hecho y que con toda seguridad se seguirán haciendo.
Malgastar el dinero en un embalse que se podía prever que jamás se llenaría con el caudal que iba a recibir y cumpliese el fin para el que se había construido, no pensando en alguna alternativa si sucediese –como era de esperar ha sucedido- se puede asegurar que es demencial.
Claro que pudiendo gastar de esa forma el dinero ajeno y encima poder obtener beneficio con ello, teniendo la seguridad de que nadie exigirá o pedirá cuentas por ello, ¿para qué preocuparse en hacer las cosas con lógica?
Pero la realidad está ahí, la inversión fue hecha, ahora lo que se debería de tratar es buscar la solución mejor y más adecuada que sirviese para una provechosa rentabilidad, esa construcción no se puede permitir quede prácticamente perdida, cuando con un pequeños presupuse, en relación con la obra efectuada y los beneficios que ello puede representar, se podría hacer muy rentable, y no sólo para es trozo de la zona, sino que serviría para mejorar la comarca denominada como de Vicarías.
La distancia desde el Duero, en Almarail, al río Nágima, en Bliecos con, seguramente no llegará a los 10 kilómetros, trasvasando mediante tubos algo del sobrante de invierno del Duero al Nágima, quedaría definitivamente solucionado el problema, beneficiando al mismo tiempo al pueblos de bliecos, Serón de Nágima, Torlengua, Cañamaque, Fuentelmonge y Monteagudo.
Sé que esta posibilidad no está exenta de problemas ¿burocráticos? Por considerar que a lo mejor llegaban unas gotas de agua trasvasada al Ebro; puede ser. ¿Pero se han preguntado, de verdad, si la cantidad de ese sobrante, después de ser usada en beneficiar y regar, haciendo rentables tantas hectáreas como pueden ser aprovechadas, sería la que fuese a parar al Ebro?
Es mucho más conveniente el hacer esa pequeña inversión (comparada con la ya efectuada) que dejar prácticamente inútil la utilización del pantano.
Hay que reconocer que ara que esto se pudiese intentar y llevar a efecto, sería enormemente conveniente que se uniesen los intereses y criterios de todos estos pueblos, y que la única forma de lograrlo, en las debidas condiciones, sería la creación de una Mancomunidad de los pueblos que componen las vicarías, entrando también en la misma el pueblo de Bliecos para que quedase completa.
La distancia más larga entre los pueblos de esa necesaria Mancomunidad de las Vicarías es de unos 22 kilómetros aproximadamente; el número de pueblos a constituirla sería de seis, con una población total entre todos de unos 1.400 habitantes (estas cifras hacen siempre llorar). Fíjense que la media que sale por habitantes/pueblo es de 230.
La solución es sencilla: o ésta, que supone un gasto insignificante en relación con los beneficios que puede aportar, o la de continuar perforando en las condiciones en que se está haciendo, por debajo del embalse, y seguir gastando de forma incomprensible del presupuesto público.

RACIONALIZAR LA EFICACIA DE LA INVERSIÓN
Tengo que decir que toda inversión que se haga en los pueblos, para mejorar, debe de ser aplaudida. Pero opino que las inversiones deben ir siempre acompañadas con ayudas y orientaciones para poder, dentro de lo posible, dar un beneficio real a los mismos.
Las inversiones efectuadas –dinero público- en pocos años en este pueblo, han sido: 18 millones de pesetas para la restauración de la iglesia por D.G.A.; 100 millones para el embalse; 1,5 ó 2 millones que se empelaron en la colocación del seis almenas del castillo; 30 millones para la reconstrucción del castillo-palacio, más el costo de las actuales perforaciones cuyo importe ignoro, ni aun aproximado.
El monto total de la inversión en un plazo de muy corto tiempo, ha sido de unos 170 millones, que hasta el momento no han servido para nada en absoluto en lo que se refiere a beneficios que haya podido reportar –se sobreentiende que al pueblo-. Veamos:
Una Dirección general invierte 18 millones en la reparación y consolidación de la Iglesia (que en honor a la verdad tiene sus errores y fallos) al ser considera de interés artístico provincial (también lo es la ermita de Nuestra Señora de Bienvenida, que cada día se encuentra en mayor deterioro) y no se hace ningún tipo de propaganda turística para que sea conocida. Total, nada.
Se hace un gasto de 110 millones en un embalse, y éste no ha servido hasta ahora para sus fines. Total, nada.
Se invierten 30 millones en la restauración del castillo-palacio y, cuando pasen las obras terminadas a poder del Ayuntamiento, lo único que se ha conseguido es mejorar la posición de una propiedad privada y proveer al Ayuntamiento de un rompecabezas, de un verdadero galimatías de enorme complicación. Tampoco se le ha aconsejado qué pueden hacer con él para sacar algún importante beneficio para el pueblo. Total, nada.
Está declarado de interés histórico-artístico, la ermita; la iglesia, el castillo-palacio; y el conjunto general amurallado del pueblo; sin que exista un solo folleto de propaganda ni se le haya dado orientación al Ayuntamiento para la confección y distribución de algo similar, ni tan siquiera de qué forma pueden solicitar ayuda para conseguirlo. Total, nada.
No comprendo cómo se pueden efectuar gastos de esta manera, que considero perfectamente gastados, si con ello se consiguiese y sirviesen para que el pueblo empezase a levantarse. Sería muy lamentable que al final hubiese que considerarlos como inútilmente perdidos.
Esto último no debía ser el caso de Monteagudo, pero me gustaría terminar preguntando, ya que me resulta casi imposible encontrar las respuestas, ¿por qué sucede esto?